
Esta semana se están realizando en Alcañiz diversas actividades en el marco de la Semana Europea de la Energía, un evento auspiciado por la Comisión Europea, en el que se han visto implicados 538 municipios europeos, de ellos 118 españoles (aunque sólo Alcañiz en Aragón...). Las actividades (charlas a escolares, jornadas sobre conducción de vehículos o edificación energéticamente eficiente) intentan llamar la atención sobre la importancia que un uso racional de la energía tiene para nuestro futuro. No sólo es la implicación económica (el gasto en electricidad es sin duda el rubro más importante del gasto corriente municipal, aparte del personal), sino también la implicación ambiental (como ejemplo, diré que la simple sustitución de una barredora municipal de gas-oil por una eléctrica, como hicimos en Alcañiz, supone dejar de emitir 16 toneladas de CO2 al año).
En Alcañiz, además, de actividades como las indicadas, se ha finalizado recientemente la auditoría energética del alumbrado público, y se está participando en el programa europeo PATRES junto con otros municipios españoles para reforzar la formación de técnicos y la puesta en marcha de Planes de Ahorro Energético: en suma, se están dando pasos en este sentido, pero queda mucho por hacer.
A mi entender, los próximos años (desde luego, la próxima legislatura), van a ser unos años marcados por la energía: la necesidad de reducir de manera sistemática y planificada el consumo energético de instalaciones, equipos y edificios municipales; la necesidad de promover la inversión privada hacia la eficiencia energética de edificios (redirigiendo el sector de la construcción y creando empleo hacia nuevos campos); la necesidad de buscar nuevas fuentes de energía sacando partido de los recursos endógenos (especialmente, volviendo los ojos hacia nuestros montes y su reserva de biomasa forestal); la necesidad de ahorrar energía cerrando los ciclos de la materia a partir del compostaje de materia orgánica o de promover el comercio de productos de la huerta local...Muchos retos, para los cuales hacen falta nuevas energías. Algunos tenemos esas energías.
