
Mareas Pues si, oiga, yo también soy de la MAREA NARANJA, y de la NEGRA, según el día. Es más, también soy de la MAREA BLANCA, y como no, de la VERDE.
Vaya lío de colores, pensaran, pero no se crean, no es tal el lío, es todo bastante sencillo.
Soy de la marea Naranja por mi trabajo, en los Servicios Sociales. Con este color reivindico el derecho a que los más desfavorecidos, ya sean ancianos, discapacitados o simplemente personas sin recursos, tengan una salida que no sea simplemente la de la CARIDAD. Solicito para ellos la solidaridad de todos los ciudadanos de este país, explicando que, mañana, sin ir mas lejos, podemos ser cualquiera de nosotros los que estemos ahí, solicitando una ayuda para la inserción, una beca para comprar esa cama articulada para un familiar o la atención temprana para uno de nuestros hijos que ha tenido la desgracia de nacer con alguna discapacidad.
Lo de la Marea Blanca creo que es más fácil de entender. Quiero asistencia sanitaria universal y gratuita (bueno, gratuita no, que ya la pago cada mes con mis descuentos en nómina). No quiero que sea un gestor el que decida si me hace una prueba que el médico considere necesaria, basándose en el precio de la misma (no hace mucho el Sr. Oliván comentó que eso de hacerse mamografías preventivas no lo veía él muy necesario...)
La marea Verde todo el mundo sabe qué defiende: enseñanza pública, gratuita y de calidad para todos. Así, sin más.
Y por último, pero no menos importante, soy de MAREA NEGRA, y esta vez es por mí, porque soy Funcionaria y también tengo derecho a la vida, a que no se me recorte salario, días de fiesta o vacaciones y sobre todo, que no hable de mí como si fuera una sanguijuela que vivo a costa de los demás. Hago todos los días mi trabajo, y lo hago lo mejor que puedo y sé, como imagino que el resto de los trabajadores. Yo me gano mi sueldo.
Ahora falta que se lo ganen (de verdad) los que mandan.
