Opiniones

Rogelio Meseguer. 15-M

  15 - M. Es el movimiento que se estaba esperando, en parte de Europa y en el norte de África movimientos mucho más radicales se habían producido, los componentes de otras generaciones nos preguntábamos cuál podía ser el nivel de aguante de nuestros jóvenes ante los múltiples abusos y denigrantes atropellos a los que se les estaba sometiendo, no salíamos del asombro al comprobar que nada parecía moverse salvo los que se producían por los anti-sistema, que aprovechaban las multitudes tras los derbis futbolísticos para destrozar por destrozar y desprestigiar cualquier movimiento de protesta. Me he preguntado muchísimas veces a lo largo de estos últimos años dónde estaban los intelectuales, artistas, gentes de la canción protesta, y falsos aduladores de la izquierda que conseguían provechosos contratos firmados por los afines al movimiento “gran cheque por actuación a los estómagos agradecidos”; sencillamente no estaban entonces, ni lo están ahora. El hartazgo de los mileuristas se tenía que producir, España explota a las nuevas generaciones con contratos basura de corta vida y baja cuantía económica, se exprime a becarios muy preparados, a obreros sin empleo, a empleadas de hogar por horas y minutos, y sobre todo se ha estado y se está estafando a todo español medio e inmigrante de clase baja, con la ejecución de hipotecas a las que no se puede acudir por la falta de empleo y la consiguiente carencia de recursos. Cáritas, Cruz Roja, y ONG,S se están empleando a fondo para sacar del hambre a españoles que no hace mucho se paseaban en flamantes BMW comprados con el excedente del crédito hipotecario firmado para la vivienda. La clase política no sabe dar respuesta a la crítica situación laboral, los sindicatos están ausentes, idos, no disponibles, y con todo ese caldo de cultivo no era razonable que ningún movimiento alzara la mano para decir alto y claro ¡Basta ya! El 15-M nació y fue un buen día para las aspiraciones lógicas de un pueblo que quiere vivir en una Democracia Verdadera. Todas las naciones que nos quieren bien se alegraron al ver que la sociedad española ocupa su lugar en la manifestación mundial por la justicia social y los derechos humanos.

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