Opiniones

Rogelio Meseguer

La puerta para Rajoy

Adolfo SUÁREZ, cuando dimitió de presidente del gobierno dijo una frase que muchos españoles entendimos con claridad meridiana: “No quiero que la democracia sea de nuevo un paréntesis en la Historia”, dando paso a unas nuevas elecciones.  Todo un gesto para no comprometer el futuro de España que estaba bastante amenazado por los ‘salvapatrias’ de siempre, junto a sectores radicales de la sociedad y del clero.  Otros llegaron y se fueron por la puerta grande o por la chica, y algunos al final de su fracasado mandato hicieron mutis por el foro, dejando el embolado para su sucesor.

Me tiene intrigado qué tipo de salida contemplará Rajoy, que hizo creer que era el 'salvador' y ha resultado ser el petardo político más grande de la democracia. Está perdiendo el apoyo que obtuvo en las elecciones como nadie lo haya perdido en la democracia, ha colmado el rasero de todos los vasos políticos en toda Europa, y su salida del poder puede ser de lo más grotesco que jamás hayamos visto.

En algunas plazas todos los toreros no alcanzan la gloria, Rajoy es el único que ha creído olfatearla de lejos, otros en cambio no hemos visto ni el torero ni nos hemos percatado de ninguna presencia de gloria alguna.

Hay voces que ya hablan de que él sabía muy bien que no iba a resolver el gran problema que arrastra España desde que entramos en crisis, pero tras varias derrotas, su ambición política no le impidió presentarse y alcanzar de una vez por todas la presidencia del gobierno que tanto se la ha resistido siempre.

Los que creyeron en Rajoy y ahora hasta niegan que le votaran, y los que no creímos nunca en él, a todos nos ha sorprendido su total carencia de valores democráticos, y castigar más a un país que está derrotado por el abandono que sufrimos por parte de Zapatero, y por las muchas mentiras que en campaña electoral prometió y no ha cumplido.

Ahora nos quedamos expectantes y muy preocupados por el futuro de España, y el fatal estado en el que podemos acabar los inocentes ciudadanos, que alguna vez pensamos que la democracia podía ser el final de todos los males que secularmente veníamos arrastrando; está claro que las democracias corruptas son tan dañinas como cualquier dictadura.

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