Opiniones

Santiago Hernández. La panacea

Hace tiempo que vengo escuchando en cada vez más gente la misma idea sobre lo que vendría bien para el futuro del país. Esta receta mágica se podría resumir más o menos así: “Lo que vendría bien a España es que hubiera un dictador que pusiera orden y que acabara con tanta tontería.”

Todavía no me explico mediante qué fantasía mental se puede llegar a semejante conclusión. Tampoco entiendo muy bien qué quieren decir con eso de “poner orden y acabar con tanta tontería”.

Por lo visto, para estos “gurús” de la política española, salir a protestar por los derechos que se están perdiendo es pura tontería. Con ello solo perdemos tiempo, dinero y “prestigio internacional”. Así que lo mejor sería quedarse en casita y solo salir a la calle para buscar un trabajo esclavo, no vaya a ser que estropeemos la imagen de país moderno que tenemos, y los de allá arriba empiecen a decir aquello de que Europa comienza en los Pirineos.

Esta gente, tan preocupada por el futuro nacional, cree que con un dictador que imponga orden y disciplina la economía mejoraría, se acabaría el paro, la deuda desaparecería y todo el mundo sería feliz. Orden y disciplina, la panacea a los males modernos.

Pues en mi opinión, la situación no cambiaría mucho si hubiera un dictador, presidente, rey o asamblea, ya que en esta sociedad global quien impone orden y quita la tontería es un dictador ciego, sordo y mudo que solo se guía por lo que algunos llaman ley de mercado.

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