Opiniones

Santiago Sedeño

Maestro y Mentor

Esta semana no quiero comentar nada sobre la crisis financiera que nos ahoga, sobre el rescate a Bankia, el rescate a la banca española o la prima de riesgo. Sobre si el sistema necesita 40 o 100 mil millones de €. Sobre si la economía necesita activación estatal o podrá soportar los recortes impuestos por el PP. Sobre el desmantelamiento del estado del bienestar o el intento paulatino de intentar privatizar todo servicio público que se precie. No, esta semana me apetece dedicar esta ventana de opinión a una noticia mucho más personal, información que me asaltó a finales de semana y fue la jubilación de uno de mis profesores del instituto. Dicha noticia, comunicada de primera mano por el propio beneficiado, supuso una gran alegría puesto que como  amigo consideré que lo tenía merecido. Pero tras ello otro pensamiento me inundó, ¿quién iba ahora a poner la semilla del amor por la historia en los jóvenes? Esto me llevo a pensar en como este profesor había influido en mi propia vida, como había puesto la semilla de lo que soy hoy en día, como me había influido en mi formación personal, de su grado de responsabilidad en como hoy me  enfrento a la vida con un espíritu crítico y una esperanza de mejorar todo lo que me rodea. Hay profesores que a lo largo de tu enseñanza marcan tu vida, no solo te enseñan datos, fechas, conceptos y que el excedente es el motor de la historia. Algunos de estos profesores, pasan a ser realmente maestros y mentores. La pena es que a esta conclusión se llega cuando ya la vida te ha apartado de ellos y la distancia te hace ver y reconocer la gran influencia que estos educadores han tenido en tu formación. Y la gran mayoría de las veces ya no puedes agradecer o simplemente comentar con dicha persona este hecho. No son simples personas que se sientan tras una mesa he intentan hacer aprender a 30 o 35 adolescentes cuando se inició la revolución francesa, las características del neolítico o las consecuencias de la Gran Guerra. No, son personas que han dedicado toda su vida y sus esfuerzos a intentar que la generación que viene tras ellos aprenda a pensar. Y a pensar por ellos mismos, de esta forma serán un poco más libres y un poco más difícil que sus mentes sean pasto de la manipulación, a intentar que sepas enfrentarte a la vida tu solo y de una forma mucho más coherente y responsable con el día a día que te toca vivir. Son educadores que se implican de tal manera en la formación que pasan a ser mentores y crean un vínculo con sus alumnos que aun con el paso de los años, los recortes y el intento de masificación de las aulas, no se rompe.  Personas que se implican de tal manera, sobrepasando los límites por los que se les paga, tan solo por la satisfacción personal de que esos adolescentes que todos los días se sientan frente a él mejoren día a día tanto en el aspecto académico como en el de la vida..  Estos educadores realmente son pilares en nuestra formación personal, atribuyéndose competencias que no están dentro de sus obligaciones y de su sueldo, puesto que lo fácil sería llegar soltar la lección y marchar sin el mayor grado de implicación con el alumnado, puesto que se les paga para ello y no para nada más

Por todo ello, quiero agradecer a esos educadores que queriendo o sin quererlo se convierten en maestros y mentores. Y en especial a Cándido Marquesán, por ser uno de ellos en mi formación. Gracias, espero estar algún día a la altura de las expectativas que depositaste en mí.

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