Opiniones

Santos Soro

Una vez más… lo hicimos

Del 1 al 8 de Octubre, tuvimos la grata y nueva experiencia de realizar el Camino de Santiago, pero ésta vez, por el tramo denominado “Camino Inglés” con 128 Km.

Llegamos a Ferrol después de tres transbordos de tren a eso de las 11 de la noche, y nos fuimos directos al hotel donde ya nos esperaban.

Al día siguiente iniciamos el Camino siguiendo las flechas características del Camino de Santiago y los mojones que la Xunta de Galicia ha colocado recientemente. Un camino bien señalizado.

Pero empezamos a andar en dirección a nuestro primer sello, Neda, (8km.) y nos llevó tres horas bordeando toda la ría de Ferrol. Bonita pero un poco monótona. Seguimos las indicaciones y lleguemos a Fene, (6km.) segunda población con sello de recorrido, y, más de lo mismo, recorrer la ría en toda su extensión.

En ésta localidad compramos para comer y a la salida de la población comimos bajo un árbol, donde todos los que pasaban nos saludaban amablemente. Continuamos el Camino y ahora sí, empezaba lo mejor, la montaña. Y así llegamos a Pontedeume a las 5´30 de la tarde y con 16km más, pensando que la etapa del día siguiente: Pontedeume-Betanzos 18km, sería más llevadera, como así fue.

Tengo que decir, para los entendidos en senderismo y montaña, que es especialmente duro en dos de sus tramos: en su primera etapa y entre Fene y Pontedeume, con mucha, mucha montaña, y la segunda entre Betanzos y Bruma. Esta etapa es especialmente dura. Todo subida y más subida, aunque recomiendo su recorrido solitario entre pequeñas aldeas (allí se llaman parroquias) donde no encuentras nada hasta más de la mitad del recorrido y donde tienes dos opciones: 1ª- que te trasladen las mochilas hasta el albergue de fin de etapa en Bruma y continuar andando sin carga, o, 2ª, llamar a un taxi que te devuelva a Betanzos, y al día siguiente que te lleve donde lo has dejado. Es muy duro, pero al mismo tiempo disfrutas plenamente de la naturaleza pura y dura entre pinos y eucaliptos. Nosotros optamos por la primera y terminamos el recorrido en un pueblo a un km de Bruma por sus servicios, ya que en bruma no hay más que el albergue. Descansamos en un pueblo llamado Mesón do Vento, 28k. Situado como digo a 1 km de Bruma pero donde hay de todos los servicios, no sin antes habernos caído tres tormentas de aúpa mientras subíamos el dichoso monte.

Al día siguiente iniciamos camino hasta Sigueiro 29k, pero fue una etapa especialmente dura por sus prolongadísimas bajadas. Pasamos por muchas parroquias donde como suele pasar no hay nada, exceptuando San Paio de Buscás, donde si había un bar en la carretera, pero tuvimos que esperar bastante rato, ya que al no haber nada en ésos recorridos estaba lleno de peregrinos. Desayunamos y continuamos hasta el fin de etapa. Lamentablemente Sigueiro es una ciudad dormitorio y hay escasos servicios, con lo que tuvimos que continuar 4 km más y meternos en un hotel de carretera. En éste caso, casi todos los peregrinos que nos acompañaban hicieron lo mismo, y al término de la cena, nos reunimos a contar batallitas y de la etapa del día siguiente, que era Sigueiro- Santiago 20km.

Algunos ya soñaban que estaban allí y contaban lo que iban a hacer, otros por otra parte, se lo tomaban con más filosofía, ya que todos sabíamos que llegaríamos a Santiago sobre las doce del medio día, como así fue.

Esta última etapa fue escandalosamente agradable, todos los componentes de éste grupo éramos una piña, algunos cantaban en su idioma, otros (un andaluz que se nos unió) contaba chistes, otros, los que más, guardaban silencio y ralentizaban su llegada a Santiago, pero al final llegamos en grupo a la fachada de la Catedral.

De allí todos nos dirigimos a la oficina del peregrino a recoger la Compostela y llegarnos a la Catedral a dar el tradicional “abrazo al Apóstol” y visitar su cripta. Después quedamos todos para ir a misa de las 7´30, donde nos nombraron como peregrinos desde dónde vienes y de dónde eres, como así fue. Y después nos fuimos de tapas. Lógico. Allí ya nos despedimos puesto que al día siguiente casi todos se marchaban a su tierra y otros continuaban hasta Finisterre.

Ha sido un camino, como digo, de mucha montaña y de muchas bajadas muy prolongadas, pero al mismo tiempo, agradable, monumental, de mucha naturaleza, y  de mucha soledad (al menos en los primeros tramos) pero pienso que ésa misma soledad te hace ver las cosas de otra manera; de contemplar todo con más esmero , los monumentos, la agresividad del monte duro, la propia naturaleza y el propio caminar tuyo en meditación, pensando en el por qué lo has hecho y en el por qué estás allí. Ojalá éstas líneas sirvieran para que os animaseis ha hacer algún día el Camino de Santiago.


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