
Hacer el Camino de Santiago no requiere grandes cualidades físicas, sin embargo, es aconsejable que un par de meses antes hagamos unas caminatas, progresando paulatinamente, y, que cada vez sean un poco más largas, pero recomendando que nunca superen las dos horas consecutivas sin descansar. Lo lógico es que cada hora u hora y media se descanse unos 5/10 minutos, y reanudar la marcha, nunca hay que hacer el Camino con prisas, aunque siempre hay quien lo hace, mas por miedo a quedarse sin cama en el próximo albergue, que por la lógica de caminar y contemplar.
Es aconsejable que el calzado que llevemos para andar y los mismos calcetines, se utilicen durante los meses de entrenamiento, ya que de esta forma, conseguiremos que el calzado este domado, y sabremos que parte de el nos produce rozaduras y así poder paliarlas antes de empezar el Camino. No es obligatorio llevar botas de montaña ya que se está demostrando últimamente, que el calzado deportivo, hace las mismas funciones, aunque cada uno puede hacer lo que quiera. Por otra parte también es aconsejable, que cuando nos pongamos a prepararnos, también llevemos la mochila y el peso que se supone llevaremos en nuestra peregrinación, ya que de esta forma sabremos antes de empezar que nos sobra del equipo, y al mismo tiempo, podremos soportar con facilidad el peso que llevamos a nuestras espaldas
Lo más aconsejable durante las estaciones lluviosas (cosa que ocurre con bastante asiduidad en Galicia) es un calzado que impida el paso de la humedad hacia su interior y permita la transpiración hacia el exterior. Las botas de gore-tex, suelen aportar tales prestaciones. En las estaciones calurosas –Junio y Octubre- quienes estén acostumbrados al huso de zapatillas en vez de botas, seguramente se sentirán más cómodos con ese tipo de calzado. En cualquier caso, y como he dicho antes, es imprescindible que el calzado haya sido “domado” y adaptado debidamente al pie. Nunca se debe estrenar calzado para hacer el Camino, ya que las consecuencias pueden ser fatales: rozaduras, ampollas y por consiguiente, mal apoyo al pisar, y como corolario, tendinitis y………abandono.
Es conveniente llevar, además del calzado para caminar, unas sandalias o chanclas, ya que nos servirán para la ducha y como descanso de nuestros pies tras una dura jornada en el Camino.
En el siguiente capítulo, hablaremos de la mochila, la ropa y el botiquín. BUEN CAMINO
