
El término “peregrino”, según nos dice Dante en la Vita Nuova, se aplicaba habitualmente a quienes de un medio u otro, a pie o a caballo, iban a Santiago de Compostela, pero a los que peregrinaban a Roma se les llamaba” romeros “, y a quienes lo hacían a Jerusalén, “palmeros”
La noticia del hallazgo de los restos del Apóstol en Galicia corrió como un reguero de pólvora por toda la cristiandad, sobre todo a raíz de la carta “Noscat fraternistas vestra” fechada a mediados del s IX y atribuida al Papa León III. Fervorosas riadas de peregrinos acudieron a orar ante su tumba. La mayoría eran cristianos procedentes de todo el continente europeo, que fueron creando un entramado social, cultural, religioso y económico a lo largo de las rutas que conducían al Sepulcro.
De esta gran cantidad de peregrinos muchos eran anónimos, pero existieron también algunas personalidades del mundo social que a lo largo de la historia decidieron peregrinar a Santiago, y el primero entre los conocidos parece que fue Godescalco, arzobispo de Le Puy, cuya presencia se estima en el año 950.
Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán, la Reyna Santa- la Raiña- Isabel de Portugal, Brígida de Suecia, copatrona de Europa, los Reyes Católicos, Felipe II, y el gran duque de Florencia, Cosme de Medici entre otros, además de Gonzalo Fernández de Córdoba “el gran capitán”, con cuya coraza y espada se hizo una lámpara que hoy cuelga del camarín del Apóstol.
Singular fue la peregrinación de Guillermo X, Duque de Aquitania, que dejó todas sus riquezas y comenzó un largo viaje sin retorno hacia Compostela. Según un romance- que por espacio no lo puedo contar- su cuerpo debería reposar en la Catedral de Santiago, pero lo cierto es que todo apunta a que está enterrado en algún lugar de Fisterra……………….
Ciñéndome a los peregrinos, tengo que decir que en el Medioevo se partía en grupo para la protección mutua, y el pueblo entero acudía a despedirlos, ya que muchos de ellos no regresaban jamás, víctimas de la dureza del Camino, de enfermedades o de bandidos y maleantes.
