
Marzo regaló una mañana de las de antes del cambio climático. Con la primavera al alcance de la mano, Manolo Miracielos paseaba sin rumbo, con la mirada perdida, escoltado por la luz de los almendros y gritando a quien quisiera escucharle.
“España es un proyecto acabado... ¡Por fin!”
“El audaz es un temerario si se empeña en no valorar en su justa medida la realidad objetiva. Sed temerarios”.
“Una nación de naciones es lo mismo que un laberinto de laberintos, que una tortilla de tortillas; todos se pierden, nadie sabe cómo se come”.
“Cautivos y desarmados los medios de comunicación, bajaron la cabeza sumisamente, rindieron su armamento ante la propaganda y se fueron todos a tomar unos canapés. La guerra había terminado”.
“Ahí estaban los orgullosos reyes de la usura, los desorbitados beneficios de la banca, sus injustificables comisiones, su puerta de acero a los créditos, sus aventuras inmobiliarias... Faltaba que los desheredados les sacaran las castañas del fuego. ¡Y lo hicimos!”.
“Llegaban hasta el sur noticias de una civilización opulenta y subieron en oleadas. Asomaron las narices y el miedo entre la empalizada y les llamaron bárbaros, pero sólo tenían hambre”.
“El notorio debilitamiento del Estado es directamente proporcional al desinterés de las masas”.
“Todo llega. Hemos acabado con otro monopolio; hemos privatizado la violencia”.
“Primero conocer, luego confirmar, después comprender y al final contar. La olvidada primera lección”.
“No temáis. Repetid conmigo: no me gusta el fútbol”
“Pocas cosas valen más que el olor del romero en las manos”
“Cuanto más lejos te vas, más huyes de ti mismo”.
“La cobardía es sólo eso, y nada menos que eso”
“Otro mundo es posible. Pero primero Fukushima nos dejará a todos calvos”.
(...)
- Ya está otra vez dando la vara el loco de las verdades. ¿Camisa de fuerza?
- - No hará falta, hoy está suave. Métele tres de Valium 500 en el bizcocho.
