Opiniones

Virgilio Aljama. ¿Qué empresarios?

   El empresario es aquella persona que de forma individual o colegiada, fija los objetivos y toma las decisiones estratégicas acerca de las metas, los medios, la administración y el control de las empresas y asume responsabilidad tanto comercial como legal frente al exterior.

 Empresarios son los que tienen una empresa, y no los “cazabandurrias” que solamente se dedican a la usura.  El que no lleva una empresa adelante, el que cierra su empresa o el que solamente se reúne para decir que el capital no está para crear puestos de trabajo, no es empresario.

   Se considerarán empresas las entidades que ejerzan una actividad artesanal u otras actividades a título individual o familiar, las sociedades de personas y las asociaciones que ejerzan una actividad económica de forma regular.

   Las responsabilidades de un empresario son, dos básicamente, la venta de sus productos y el bienestar de los trabajadores y de sus familias, ya que en ellos se asienta su  credibilidad, riqueza, su figura pública y la de su familia.

   Un empresario es un líder, un creador, un símbolo y un señor respetado y el respeto  es un título con el que no se nace, sino que se gana, así que por todo esto y por lo que se desprende de estas definiciones, desgraciadamente tengo que decir que casi no quedan empresarios en este pais.

   Ultimamente se quiere confundir empresa y capital, pero no, el objetivo de la vida es una vida completa de desarrollo personal, de felicidad y por que no, después de jugarse su dinero, de triunfo económico por encima de los parámetros habituales, dado que el riesgo de todo empresario es la ruina solamente suya y de su familia y no la ruina de una sociedad o la opresión de la clase obrera, que solamente el término de “clase obrera” ya huele mal,. En fin, para terminar, yo que fui un empresario en su día, os diré que ojalá nazcan nuevos empresarios que entiendan que el mundo no es el juego del “Monopoly” sino un lienzo para desarrollar inquietudes e inventos, donde está todo por descubrir y donde las personas y la dignidad de las mismas son la meta para una sociedad en armonía. Se lo debemos a nuestros hijos, y no la guerra civil que parece se avecina poco a poco.


 

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