Opiniones

Alba Pardo

Tazas giratorias

Y no sabes que rumbo tomar. Caminas por la feria. A tu alrededor la gente ríe y se divierte. El muchacho de ojos azules lanza el aro a la botella, la niña paga por un algodón de azúcar rosado, el señor levanta el martillo, la chica le sonríe a su novio. El carrusel da vueltas, en la rueda de la fortuna detenida las parejas miran desde allá arriba. Escuchas los gritos, las risas y no entiendes por qué tu no estás del mismo ánimo que los demás. Compras un boleto. Te subes a las tazas giratorias y giras y giras y giras. Todo parece difuminarse.

Entonces no puedes distinguir nada. Crees poder ver algo o a alguien pero a la siguiente vuelta todo cambia. Tus ojos te engañan, o es la velocidad la que te hace ver lo que no es. Cuando el juego se detiene, te levantas. Vuelves a caer. Te sientes mareada. La cabeza te da vueltas. No eres capaz de mantenerte de pie. Cierras los ojos. Las nauseas no se hacen esperar. Corres a una parte alejada y vomitas. Te sostienes de las orillas. Te limpias la boca y te tiras en otro lugar para ver pasar la gente. Cierras los ojos y escuchas la música. Y vuelves a girar y giras y giras. No te detienes. Porque de dar vueltas esta compuesta la vida. Sin embargo sigues teniendo esos síntomas al bajar, y sigues guardando la esperanza de que la siguiente persona que te acompañe en la taza valga la pena...

 

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