
Cartas desde Irlanda (15)
Y después de unas cuantas semanas, aquí estoy de nuevo. La verdad es que tampoco han pasado muchas cosas, puesto que mi vida es rutinaria. Lo que sí me gusta es que ya es mayo y que queda un mes y pico para volver a casa, para disfrutar del verano junto a los míos, que después de casi seis meses sin vernos los echo muchísimo de menos.
El martes de la semana pasada fue mi cumpleaños, cayeron veinticinco. Fue un día normal aunque bastante diferente respecto a años anteriores. Nada mas levantarme ni al baño me dejaron ir los niños, me dieron una bolsa y una postal, la bolsa contenía una sudadera muy “cool” que dirían aquí, de Dublín. La verdad que me hizo muchísima ilusión ya que la anterior que tenía me la destiñó el papi de los críos y ahora en vez de gris es “rosa”. Como ya he dicho, fue un día normal, trabajé, estuve con mis amigas, recibí montones y montones de felicitaciones y un mini pastelito inesperado de mi querida albaceteña, Raquel. También recibí postales desde España con algún pequeño detallito que agradecí en el alma, me hace mucha ilusión recibir cosas desde allí. Por la tarde, pues como todos los días, cogí la bici un rato y de repente oía que me llamaba una niña, “Buxi, Buxi.”, a lo que me giro y me preguntó que si era mi cumpleaños y seguidamente me regaló una postal. Quizás parezca tontería pero me emocioné mucho ya que no me esperaba tal detalle. Al final del día hablé con mi madre para contarle como había ido la jornada y terminé llorando, cosa lógica y normal. Un día tan especial y lejos de los míos se hizo algo duro, ya que todos los años anteriores he celebrado mi cumpleaños el mismo día treinta porque al día siguiente siempre es fiesta, y me puse súper nostálgica. Pero me vino bien, necesitaba hablar con Mama Ame.
Celebré el cumpleaños el viernes pasado con mis amigas y la familia de aquí, fue genial, estábamos muy cansadas, obviamente de toda la semana trabajando, pero la fiesta no nos la quitó nadie, lo pasamos estupendamente. Buena cena, buen vino (es una forma de hablar que aquí el alcohol es muy caro), buen postre, no contenta con una tarta, tuve dos. Y después de hablar, beber y mas beber, cogimos un taxi y rumbo a Naas que es el pueblo de al lado y la fiesta es mejor que aquí. Me lo pasé en grande la verdad y como siempre, muy bien rodeada de la madrileña, albaceteña, catalana y jijonenca.
Nuestra querida catalana que ocupó el lugar de Saleta, nos dejó el pasado viernes porque no aguantaba la situación en su casa. Es totalmente comprensible, esos niños están sin civilizar, es imposible lidiar con ellos. Pero claro, unos tenemos mas paciencia que otros. Ahora a ver si consiguen otra au-pair, ya será la quinta.
Conocimos a otra catalana que también habita por Walshestown Park, el barrio donde no es oro todo lo que reluce. Se llama Judit, es de Mora de Ebro y tiene también mi edad. La verdad que es muy maja y poco a poco aquí todas somos una piña.
Ya es día diez de mayo, me quedan dos semanas de trabajo, dentro de dos viernes finaliza mi etapa como au-pair, por lo menos por ahora. Así que decidí comprar mi vuelo para el día dieciocho, así termino de disfrutar junto a mis amigas esta gran experiencia, porque aunque yo vuelva en octubre, si se diera el caso, ellas ya no estarán aquí. Así que un poquito de relax antes de volver a mi casa. Que bien suena eso de “mi casa”, que ganas tengo de veros a todos, de disfrutar del veranito, terracitas, Estanca, paseos, avenidas y mas avenidas…
Ya no queda nada, ahora si que se puede decir que comienza la cuenta atrás. Y con esta cuenta me despido ya. Nos vemos en menos de lo que canta un gallo. Guardadme un poco de sol, que esta semana lo estoy echando de menos. Un abrazo a todos.
