Opiniones

Alba Pardo

Cartas desde Irlanda (4)

Aquí me hallo de nuevo envuelta entre líneas para contaros mis aventuras por este genial país.

Estas semanas he de decir que han sido bastante tranquilas puesto que quería ahorrar, mas que nada porque quiero volver a casa por navidad e informar que el día 20 de diciembre ya estaré dando guerra de nuevo por mi querido pueblo durante 13 maravillosos días.

Bueno, la semana pasada pude recordar que sabor tenía el delicioso jamón serrano, que creáis o no, lo echaba mucho de menos, tanto como los canelones del mercadona y las albondigas de mi madre. Los queridos y simpáticos padres de mi vecina manchega, le enviaron un paquete con jamón y lomo que pude catar en ese mismo momento. Comprobamos que en el Lidl venden “Jamón España” y “Chorizo España”, con la bandera española, muy original y muy caro, demasiado, así que puedo prescindir de jamón hasta navidad, porque obviamente no he venido aquí a comer jamón.

La verdad que aquí tienen una extraña obsesión con el picante, esta mañana he preparado el desayuno, muy rico por cierto y he decidido desayunar con los niños, a lo que el peque me pide que le eche salsa, (una de las 1500 que hay en la nevera), él, todo simpático gritando “nice”, vamos que estaba buenísimo, así que me he dicho, pues venga vamos a probarlo. Sólo diré que luego estaba como para chupar sellos y cerrar sobres, dos intensas horas con la lengua ardiendo. En el primer mordisco he preguntado algo obvio, ¿lleva picante?, a lo que me ha contestado, que para el no picaba y que las salsas picantes estaban en la nevera. Le he mirado y le he dicho, no gracias no he nacido para comer picante. Él, erre que erre con que no picaba, en fin, el cuento de nunca acabar.

Con la familia cada día mejor, muy atentos y cercanos, mi inglés con el padre va prosperando, ya podemos mantener intensas conversaciones de..... 3 minutos. Todo un avance para mi, sí. La verdad es que es una sensación genial, porque con los niños estoy 8 o 9 horas diarias y los tengo como a hermanos pequeños que nunca tuve y a los padres como dos amigos, porque la relación es muy buena gracias a la confianza que me han dado y yo a ellos, evidentemente.

Por fin este fin de semana vuelvo a Dublín. ¿Será posible que no encuentre un gorro en el que ponga Guinness, de esos típicos grandes de las fiestas? Este sábado voy dispuesta a encontrarlo, todo sea por cambiar la foto del periódico, ya que se llama cartas desde Irlanda y yo estoy tan ricamente en la Estanca. Lo dicho este fin de semana toca saltarse las jornadas de tranquilidad, ya que tengo ganas de ver a mis compañeras de turbulencias, a una prima que se me ha perdido por aquí también y la grata visita de unas cuantas reusencas que quieren conocer esta bella tierra. Así que habrá que dejarse caer.

Como siempre añado al final, continúo agradeciendo de todo corazón a toda esa gente que me escribe interesada en mis anécdotas o preguntándome que qué tal me trata la vida por estos mundos. También destacar aunque sea en anonimato a una persona muy especial que hace que mi estancia aquí sea el triple de genial de lo que ya lo es, simplemente por hacer que no pase ni un minuto triste. Siguiendo por mis pedazo de amigos y conocidos allegados que también me proporcionan alegrías día a día, cuando intercambiamos anécdotas.

Aviso de que, la próxima semana, comienza el envío de postales desde Irlanda, tengo la suerte de haber conseguido muchas a un precio bastante barato casi inexistente, así que me ofrezco a regalarlas a aquellas personas que les apetezca tener un recuerdo mío de mi estancia aquí. Así que, direcciones a facebook, eso sí, hasta fin de existencias, que esto no es un banco de postales.

Hala amigos, nos leemos en el próximo escrito, ser felices y a los míos, seguid guardándome mi hueco, porque ya queda menos para la vuelta.

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