
Irresponsabilidad
Hace unos días leía con auténtica estupefacción un artículo, en un medio digital, acerca de los crímenes de Alcàsser (supongo que recordarán aquel horrible crimen de las tres niñas valencianas).
El artículo en cuestión venía a decir que tanto el supuesto asesino como los cómplices que fueron condenados en su momento no eran los auténticos culpables, sino que fueron “cabezas de turco” en una operación policial y política en la que estaban implicados varios altos cargos del gobierno español. Y que incluso a estas alturas, la madre del supuesto principal sospechoso cobra una pensión vitalicia por callar ciertas cosas que no interesa que se sepan. ¿Puede ser esto verdad?
Por si fuera poco, circula últimamente por las redes sociales un post que asegura que la novia del hermano del que fuera novio de la tristemente desaparecida Marta del Castillo, no está siendo condenada por cierto parentesco que tiene con cierto cargo político de Sevilla.
Escalofríos. Esto es lo que me producen estas dos noticias leídas en espacio de pocos días. Más aún porque en el primer artículo incluso se asegura que hay más casos similares que lastran las herencias que los partidos políticos se van dejando unos a otros cuando ceden el poder en la presidencia.
Por si fuera poco el sentir general de que el gobierno se ha convertido en un nicho de cuatreros que se dedican a desfalcar, robar, malversar y enriquecerse sin escrúpulos, saber que se dedican a silenciar errores pagando pensiones de por vida es tremendo, por no decir otra cosa.
¿Serán pensiones de la misma cuantía que las que se adjudican ellos mismos al cesar en el cargo?
Recortamos en sanidad, recortamos en justicia, recortamos en educación, …, recortamos en futuro. Pero no recortamos en irresponsabilidad.
Tenemos un país con más de seis millones de parados, con más de un millón de familias con todos sus miembros en el paro. ¿Es esto, como he leído también con espanto, auténtico “genocidio” en pleno siglo veintiuno? Irresponsabilidad y falta de ética moral, sí.
