
Los nuevos gurús de la economía El Banco de España anuncia que la economía española todavía se contrae por falta de consumo e inversión y que todo indica que seguirá cayendo en el primer trimestre de 2013.
¿En el primero? Y casi seguro que también en el segundo, en el tercero y en el cuarto. Y también el próximo año. ¿Y esto hace falta que nos lo diga el Banco de España? Ni el Banco de España ni ningún gurú de la economía ni nada que se le parezca. Esto ya lo estamos comprobando: es imposible no verlo.
Dicen que la economía de un país, en el fondo, no se diferencia demasiado de la economía de una casa. Son muchas las casas en las que se vive diariamente la cruda realidad del desempleo. No en vano, la cifra del paro en España alcanza ya el 26’02 % de la población activa. No anima para nada que nos digan que se va observando una “estabilización del ritmo de caída de empleo”, que no deja de evidenciar que se siguen perdiendo puestos de trabajo.
No obstante, se confía en mantener, en cierta medida, el consumo privado dados los incentivos gubernamentales para la compra de vehículos eficientes (Plan PIVE). A ver, señores: si no llegamos a fin de mes, ¿cómo vamos a comprar un coche por muchas facilidades que nos den?
Esto es la pescadilla que se muerde la cola. Si no hay ingresos, no hay disponibilidad de gasto. Si nos quedamos sin trabajo, dejamos de gastar en muchas cosas, que van desde el ocio hasta la misma cesta de la compra. Si no gastamos, los negocios de aquellos que nos proveían no tienen ingresos tampoco. Y así, en un país donde las Pymes suponen una parte importante del tejido empresarial, vemos que van despareciendo porque ya no tienen volumen de negocio.
Si más de una cuarta parte de la ciudadanía activa no tiene trabajo, el tejido empresarial desaparece poco a poco y además es evidente que esto no va a recuperarse sino todo lo contrario, ¿qué nos va a quedar? ¿Un Congreso y un Senado lleno de “puestos de políticos”?
¿Una Corona cada vez más provista de descrédito? ¿Unas entidades regionales, comarcales y locales que luchan por mantener competencias, en ocasiones duplicadas y hasta triplicadas, para una ciudadanía que no las puede disfrutar porque no dispone de crédito propio?
Visto el panorama, al menos nos queda el consuelo de poder poner una velica al patrón que corresponda para que al menos no nos suban el Euribor, que es nuestra última esperanza para algunos. Y no tampoco para todos, que esto del Euribor, por lo que se ve, ya no se lleva en las nuevas hipotecas, no vaya a ser que suba la cifra de ciudadanos afortunados que todavía pueden hacer frente a semejante deuda …
