Opiniones

Carmen Pérez

El rayo ¿divino? El papa Benedicto XVI alega “falta de fuerzas” y renuncia al pontificado. Al parecer, fue una caída que sufrió en México, en un viaje oficial, tras la que se dio cuenta de que ya no tenía fuerzas suficientes para soportar esos viajes tan largos y esas jornadas repletas de actos públicos.

El mundo se convulsiona, los católicos se sienten “huérfanos”, la noticia se apodera de las redes sociales y de la opinión en pública en general. Y una instantánea, del fotógrafo Alessandro di Meo, da la vuelta al mundo: el rayo que cayó, tres horas después de la comunicación de esta renuncia, sobre la cúpula de la Basílica de San Pedro.

No soy creyente, pero la imagen de ese rayo me hace volver a plantearme, como hago en ocasiones, la figura del Papa como tal y la relevancia de la Iglesia como Poder. ¿Cómo es posible que un movimiento de carácter más bien misionero pudiera llegar a transformarse en algo tan tremendo?

La mayoría de las personas tienen la necesidad de creer en “algo más”. Eso legitimaría la existencia de la iglesia como poder espiritual. Pero el poder económico, político y social que ha ido adquiriendo a lo largo de los siglos, yendo de la mano de los más poderosos entes en esos ámbitos, a mi entender es una especie de “prostitución” del espiritualismo que se predica en la Biblia.

La Iglesia se ha valido, en general y a lo largo de los años, del poder que se le ha otorgado en tanto que elemento transicional entre lo terrenal y lo espiritual, a modo de “salvoconducto” entre la vida y el pasaje al “cielo” al llegar la muerte.

Pero fue, especialmente, la asemejación entre su universalidad, su unidad doctrinal y sus procedimientos reglados con la organización del Imperio Romano fue lo que le hizo convertirse en una religión de Estado. Entonces, ¿qué diferencia hay entre la clase política y la clase religiosa?

¿Simplemente una capacidad de manipulación diferente? ¿Los políticos manejan las leyes y la Iglesia las creencias? ¿Si no cumples las leyes vas a la cárcel y si no comulgas con las creencias vas al infierno?

No consigo entender cómo algo que no se puede demostrar, como es la existencia de ese “algo más”, haya sido un elemento capaz de generar ese estamento de poder.
 

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