Opiniones

Cristina Andrés. ¿Vamos a la huelga?

El otro día leí en algún sitio "todo el que vive de un sueldo, por alto o bajo que sea, pertenece a la clase obrera", algo que, cada vez, por mucho que algunos se quieran desvincular, es y va a ser más cierto.
Con las reformas laborales aprobadas, a golpe de decretazo como todo lo aprobado hasta ahora, por el actual Gobierno, por alto que sea el cargo que ocupemos, nos podemos ver aumentando las listas del paro en cualquier momento y esto nos unifica como clase obrera.
En este grupo más que numeroso, no se incluyen los banqueros, que no bancarios; los empresarios, incluidos los autónomos que también son dueños de sus negocios, aunque a duras penas sobrevivan; los funcionarios, incluyendo en este grupo a todo el que percibe un sueldo directo de las administraciones varias, da igual que sea maestro, policía, militar o ventanillero, claro que este grupo también ha sido afectado por los recortes y congelaciones salariales; los agricultores, dueños de la tierra que trabajan, aunque en gran medida afectados por los tijeretazos en las subvenciones; los que viven de rentas, de los cuales conozco a uno o a ninguno; el clero, que por cierto ha sacado hace poco una oferta de puestos de trabajo fijo, aunque no prometen un gran sueldo, ¡ay! qué también reciben subvenciones, bueno pero con éstos no regatean; seguro que me olvido de algún sector, ruego no me lo tengan en cuenta.
Parece que el grupo de  los que no pertenecen a la "clase obrera" es muy numeroso, pero en realidad no lo es tanto, lo que pasa que hay muchos que reniegan de ella y no acabo de saber por qué. Quizás sea porque obrero esté asociado al casco y el mono azul, quizás porque hay gente que por su formación creyó que dejaba de serlo, o quizás por otras causas que desconozco que le hacen pensar a mucha gente que es superior, de otra casta. Quizás a esa casta superior se sientan incluidos los políticos, aunque hayan llegado a sus puestos sin saber hacer la "o" con un canuto y no tengan ni donde caerse muertos, por lo menos antes de llegar al cargo.
A pesar de estas deserciones, la mayoría somos clase obrera, con estudios universitarios y sin ellos, con cuello azul o blanco, y a todos nos afectarán más tarde o más temprano los "ajustes". Cito las palabras de Martin Niemöller, pastor luterano que en un sermón en 1946 decía:
"Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar."
La Huelga no es más que una forma de protestar, de dejar constancia de que no estamos de acuerdo con la línea que se está siguiendo, aunque no creamos que vamos a ser perjudicados directamente. Una forma de protestar que, personalmente, no me gusta, porque, entre otras cosas, mi empresa no tiene la culpa, pero no se me ocurre otra forma de dar nuestra opinión. Decir que ya se dio en las urnas es una falacia habitual del partido que ha ganado las elecciones. Seguirla o no, ya no es cuestión económica o laboral, es una cuestión de conciencia y cada cual tiene la suya.

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