Opiniones

Dafne Fortea

Todas las canciones hablan de nosotros dos

“Nadie cree en la monogamia pero todos lo hacemos ver. Tienes que meterte en la cabeza que la infidelidad puede suceder y, si acaba pasando, ser capaz de no mandar tu relación a la porra.”
Charlotte Roche

El poeta inglés Ted Hughes, hacía una bella metáfora para hablar de hombres y mujeres. Decía que hombres y mujeres habíamos sido creados para ser como los pies derecho e izquierdo, somos distintos pero nos necesitamos mutuamente para salir adelante.

Esta semana estaba reflexionando sobre el matrimonio y las parejas que aún en el mundo tan incierto en el que vivimos, en el que los vínculos amorosos son muchas veces muy frágiles, se atreven a dar el sí quiero y comprometerse a pasar toda la vida con alguien.
Cuando a la antropóloga estadounidense Helen Fisher le preguntaban: “¿Por qué la mitad de las separaciones se producen en los primeros 4 años de matrimonio?” Esta contestaba. “La pregunta es otra:  ¿Cómo es posible que seamos capaces de permanecer tanto tiempo unidos?” El 97% de los mamíferos no son monógamos ni forman parejas macho-hembra de larga duración. La única explicación de este fenómeno extraño es el amor. Según Fisher, el amor sirve para concentrar a las personas en una única pareja con la que reproducirse y criar bebés en equipo. El amor actúa a partir de una droga natural del cerebro, la dopamina, que hace insoportable a las personas enamoradas estar separadas. “Allí dentro moraba la fuerza del amor que es capaz de robar el sentido incluso al pensador más sensato” Homero.

Pero este proceso psicológico tiene un hándicap, y es que no dura para siempre, alrededor de los 3 o 4 años, la dopamina deja de funcionar, y da paso a otras drogas más suaves que tienen más que ver con el cariño y el apego.

“Primero fue el pecado, luego la censura social, después la consideración de la ruptura como una desgracia lo que mantiene la vigencia monogámica” Helen Fisher

Las cosas han cambiado y aunque siempre hay unas conductas dominantes, las personas son cada vez más libres de elegir la opción de vida que prefieren. Antes el matrimonio no tenía porqué relacionarse con el amor. Ahora nadie estaría dispuesto a casarse con alguien a quien no amara sólo por complacer a la familia o por seguir las normas sociales. Y es que, estamos viviendo una nueva forma de entender el matrimonio, y esto lo podemos ver en la importancia que está teniendo la legalización del matrimonio gay en los países más desarrollados del mundo. Personas que independientemente del género y de las normas sociales deciden voluntariamente comprometerse con alguien por amor, para toda la vida, o deciden no hacerlo, e inventar sus propias normas fuera de toda convención social.

Cuando le preguntaban a Helen Fisher cuál es el truco para que una relación dure. Ésta contestaba: “El truco es sencillo: elija a la persona adecuada, alguien que pueda serle interesante a largo plazo por su forma de ser. Comprométase con su pareja, escúchela, hágale preguntas, no pierda su atractivo personal y exprese sus necesidades.”

La foto de ilustración es de Greg Pths.

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