Opiniones

Dafne Fortea. La vida y el arte como intervalo luminoso

“Soy el hombre más sencillo que existe, pero cuando siento un "grito" en mí, no acepto transformarlo en una "vocecilla" para complacer a los mudos y a los tartamudos. Pues yo no deseo agradar a nadie, ni tener discípulo ni ser discípulo. He venido a este mundo por algunos instantes y quiero lanzar un grito y partir. Nada más.” Nikos Kazantzakis

A veces el verano nos da la ocasión de viajar, realizar otras actividades que nos alejan de las rutinas del otoño y del invierno, conocer nuevos lugares, ver cosas distintas de las que nos suelen rodear. Sí ya sé que no a todo el mundo le gusta el arte contemporáneo, de hecho, a algunos sólo les gusta el arte contemporáneo para criticarlo, otros dicen no entenderlo, aunque en ocasiones no se trata de entender, simplemente experimentar y oír el grito que los artistas lanzan con sus obras.

Este verano, tenemos, no muy lejos, ni tampoco muy cerca, en el Guggenheim de Bilbao, la oportunidad de ver una exposición que presenta unas 60 obras pertenecientes a una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más importantes del mundo, la D. Daskalopoulos Collection. Las obras que componen la exposición son tan impactantes y sugerentes como el título de la exposición, que hace referencia a uno de los textos del filósofo griego Nikos Kazantzakis, que concebía la vida como “el espacio luminoso intermedio”, un espacio en el que la lucha y la decadencia son requisitos necesarios para la creación y el renacimiento. Para Kazantzakis la esperanza y la desesperación forman parte de toda vida, generando nuevas posibilidades.

La exposición y su temática parecen estar hablando directamente al presente de crisis que nos envuelve, pero también de esfuerzo y esperanza, de renacimiento.

Dentro de las salas del Guggenheim, las esperanzas y desesperanzas de los distintos artistas cobran vida, desde las visceras de vaca en botes de formol que Damien Hirst titula “Los amantes”, o las instalaciones con connotaciones sexuales de Paul McCarthy, a otras obras de temática social más marcada, como la guerra de Irak y la falta de veracidad de los medios de información tratada en la obra “Me invadió un momento de pánico al pensar que yo podía tener razón”, o las vidas de una serie de personas que habitan en condiciones de gran pobreza en un suburbio de Estambul, en Küba de Kutlung Atamar.

En una de las salas, un niño observa las obras con gran asombro y emoción, como inmerso en una aventura, ha dejado atrás a sus padres y, con gran entusiasmo, recorre los pasadizos de cinta aislante y cartón de la obra de Thomas Hirschhorn “Cavemanman”

Otros artículos de opinión

Image