José Alberto Pellicer
Y además simplificar la relación entre la administración y el ciudadano. De un plumazo se hacen desaparecer las diputaciones provinciales. Sus competencias se pasan a los municipios. Tremendo ahorro.
Las comunidades autónomas devuelven las competencias de justicia, sanidad y educación al estado. Nos quedaremos muy a gusto. Se ahorrará una cantidad importante de cientos de millones de euros. Sólo hay que tener en cuenta que por comprar juntos los medicamentos todas las comunidades autónomas se han ahorrado millones de euros.
Los libros de texto desaparecen y son sustituidos por ordenadores portátiles en los que están introducidos los textos y los ejercicios y un sinfín de contenidos más. Ahorro bestial.
El senado desaparece, a no ser que alguien me diga para qué sirve. Yo en las próximas elecciones no voy a votar al senado para aportar mi abstención a su desaparición.
¿Y las comarcas? Se preguntará alguno. Las comarcas son sustituidas por municipios. Cada municipio de la provincia de Teruel tendría entre cinco mil y treinta y cinco mil habitantes. Población escasa para su correcto gobierno.
Las televisiones autonómicas todas al carajo. En su lugar se pone una tercera cadena de televisión española a la que se pueda conectar y desconectar cuando se quiera desde las delegaciones territoriales, con la única condición de que sea para emitir programas de producción propia, como tertulias, documentales, entrevistas, informativos, especiales de fiestas,… Las películas, las series, los documentales externos,… serían en cadena con el consiguiente ahorro. La tecnología permite que cada comunidad autónoma lo escuche en su idioma.
Alguno dirá que se perderán libertades. Las libertades pertenecen al individuo, no como algunos nacionalistas pretenden hacer creer a los territorios. Las libertades serían mayores pues las comunidades autónomas ponen más leyes, es decir más controles al movimiento y pensamiento de sus habitantes.
Y como consecuencia de todo ello los partidos clientelistas desaparecerían, que sería otro importante ahorro.
Ya sé, que ni puto caso, pero ¿lo a gusto que me he quedado?
