José Alberto Pellicer Todos los movimientos sociales han tenido una serie de símbolos que los han identificado. Unos han sido elegidos y en otros casos el desarrollo de los acontecimientos los han asentado.
Hablar de la revolución francesa es vincularla con la toma de la Bastilla. La revolución rusa con el acorazado Aurora, el movimiento hippy con el símbolo de la paz, etcétera. Pero otros elementos se fueron añadiendo a esos símbolos iniciales, como son la guillotina a los franceses, el bolcheviquismo a los rusos o los porros a los hippies.
Las movilizaciones de los “indignados” con origen en el quince de mayo, tienen símbolos buscados, como las acampadas en lugares céntricos, pero hay uno que se repite en todas las concentraciones, aunque no haya nadie acampado; la tienda de campaña. Hasta el punto que en algunas manifestaciones iban pasando la tienda de campaña por encima de las cabezas de los indignados que caminaban.
Así como la guillotina podía ser cualquiera, el bolchevique el que quisiera o el porro de cualquier yerba, en el caso de los indignados la tienda de campaña obligatoriamente debe ser Quechua.
Al final, como uno teme que el capitalismo es omnipresente, ¿no resultará que el movimiento de los indignados está siendo patrocinado por Decathlon?
