
José Alberto Pellicer
Todos los años para estas fechas escuchamos la campaña “un juguete una ilusión” y a todos se nos conmueve el alma con ese gesto magnífico que podemos ser capaces de desarrollar comprando un bolígrafo.
A mí se me revuelven las tripas.
Los niños necesitan muchas cosas, pero no un juguete. Los juguetes los necesitan (fabricar) las empresas.
Yo, que aunque me cuesta imaginarlo, he sido niño, he jugado a tula llevas, a parado y disparado, a las cuatro esquinas, a las damas en la tierra, al tres en raya, a churro media manga y mangutero y a infinidad de juegos más sin que fuera necesario que ninguna oenegé me regalara un juego. Y me he divertido como el que más y he disfrutado y he mantenido relaciones sociales y he desarrollado la imaginación para inventar nuevos juegos y he jugado a los camiones con latas y he visto a mi hija tener una tienda de pasteles con dos piedras de mostrador y barro con piedras.
A los niños les hacen falta muchas cosas, pero no juguetes.
La experiencia dice que el niño que recibe un juguete, se le incita a que sea consumidor de juguetes, aunque generalmente hace lo que yo haría en su lugar, romperlo a los cinco minutos de recibirlo.
Con el bolígrafo (miles de bolígrafos vendidos) se alimenta el consumo, a las industrias boligraferas, como si cualquiera que lo compra no tuviera otro. Si no es necesario es muy importante no comprarlo, porque quizás mejor que regalarle un juguete a un niño sea regalar un mundo menos contaminado y menos consumista a todos los niños.
Un niño con juguete es un consumidor del mañana que volverá a comprar a la industria juguetera cuando tenga poder adquisitivo.
Un niño, entre otras muchas cosas, necesita un cuaderno, un libro, un bolígrafo. Pero se le compra el bolígrafo directamente, se le da a él, no se compra para que con un margen de los beneficios se le compre a él otro de menor calidad.
La ayuda debe ir directamente al necesitado. Y si se le compra un juguete se le compra en el lugar donde habita, así se le dará trabajo a su padre, que a su vez redundará en que pueda tener mejor condiciones sus hijos.
Consumir por consumir y encima con apariencia de buena gente. En ningún momento cuestiono a la buena gente que de buena fe compra un bolígrafo porque se cree que genera una ilusión. Sí porque genera una ilusión.
