
Hay ocasiones en las que el diablo se asoma por la TV, yo lo vi el 7 de febrero en horario de alta audiencia.
Las mismas TVs que borran los rasgos faciales del vástago de cualquier estrella de la basura televisiva, emitieron con crudeza absoluta las imágenes de niños masacrados y malheridos, sangrantes y mutilados para informar de la situación bélica en Siria. La voz en off que informaba sobre las imágenes decía que aquellas atrocidades las producía el dictador Bashar al Assad reprimiendo a sangre y fuego las protestas de la población en la ciudad de Homs. Otras informaciones que no publica la industria de las noticias cuentan que son mercenarios armados, entrenados y pagados por la CIA, el MI6 y el Mossad los que perpetran las masacres para allanar el camino a la invasión planificada desde años atrás. Intereses estratégicos en torno al petróleo serían los motivos. Situación calcada a la de Libia. En el informativo-tertulia estaba presente Trinidad Giménez ex ministra del PSOE que fiel a la postura de su partido, correr de un lado a otro como pollo sin cabeza, coreó y palmeó la consigna del “ardor guerrero”, ¿dónde perdió las razones del NO A LA GUERRA?
No puedo saber la verdad ya que nos hurtan la información contrastada e independiente, pero sí se distinguir la manipulación informativa como medio de anulación de la conciencia colectiva. Y cuando se utilizan imágenes de inocentes masacrados para reforzar las tesis de la invasión y la extensión de la guerra en lugar de llamar a la paz y el entendimiento veo la cara de la maldad absoluta.
Justifican la guerra. Estamos ante una enorme campaña mediática de manipulación colectiva para que asimilemos la guerra que viene. La elevación a otra escala de las muchas guerras iniciadas por el imperio en la última década, la ampliación del fuego a otros países. Yo no perdí mis razones y reitero mi NO A LA GUERRA.
