
Leo con atención las 15 líneas de la opinión de J.M. Celma del 16 de Abril y encuentro 2 frases con las que me identifico: “Una política de dispendio donde las rondas no las pagaba quien las pedía y los platos rotos no los repone quien debía”.
Solo un pequeño matiz. Los gastos innecesarios y excesivos fueron algo más amplios de lo que el PP nos trasmite y no estaban las administraciones populares muy lejos del despilfarro (véase la deuda del Ayto. de Madrid o la de la Comunidad Valenciana a modo de ejemplos).
Es evidente al día de hoy que los días de leche y miel se han tornado en cicuta y hiel pero las causas del giro son algo más profundas que la evidente alegría manirrota de la casta política que nos ha tocado sufrir.
Quedarse en el cansino “y tú más” tan manido es ya poco convincente sino patético. La cacería brutal a la que los españoles nos estamos viendo sometidos por parte de la banca especulativa del mismo modo que con anterioridad la sufrieron toda Suramérica, Indonesia, Japón etc. así como nuestros socios Europeos Grecia, Portugal, Irlanda… es dolorosa, pero aún lo es más contemplar con impotencia como los gobernantes colaboran activos y entusiastas en el expolio de sus ciudadanos siguiendo los dictados de los banqueros y sus títeres ( Merkel al frente) inyectados de neoliberalismo en vena. Aunque en honor a la verdad es mucho menos doloroso que verse invadido a sangre y fuego y saqueado. ¿Son necesarios los ejemplos?
Si el último Gobierno Zapatero nos metió en la crisis las medidas de los 100 primeros días del Gobierno Rajoy amenazan con hundirnos en la miseria sin remedio y hasta los electores populares así lo comienzan a creer según encuestas recientemente publicadas. Y es que la evidencia se impone a pesar de la eficaz pero vieja y gastada idea de repetir mil veces la misma mentira.
La segunda frase en la que coincidimos y emulándole la uso como cierre es: “En fin, no hay peor ciego que el que no quiere ver.”
