
El 15 de febrero pudimos asistir a diversas representaciones del género “teatro del absurdo “en el Congreso de los Diputados y en sesión de noche en la televisión pública se pudo ver una excelente puesta en escena de “la ceremonia de la confusión”.
A cuenta del tripe salto mortal con voltereta hacia atrás que es la llamada “reforma laboral” tuvieron ocasión sus señorías de representar sus papeles, confortablemente instalados, seguros, a salvo, con pensiones y retribuciones bien garantizados y abundantes, dentro de su campana de cristal, protegidos contra salarios de hambre, desahucios, despidos, eres, cierres por ruina, e incluso jueces y procesos contra la corrupción, como corresponde a los privilegiados de casta.
En la tele sesudos periodistas (Onega, Ekaizer, Escolar, Sáenz y otros) junto con sindicalistas y patronos debatieron sobre la cuestión del día (el salto mortal con voltereta).Representantes de empresarios arruinados y trabajadores en paro, sesudos analistas enzarzados cordialmente, eso sí, en un intento infortunado de explicar lo absurdo.
Nadie fue capaz de apuntar que en este viaje de la crisis desbocada empresarios y trabajadores van en el mismo carro. Ambos conforman el Sector Productivo y las causas de su ruina son externas y les afectan por igual. Mantener la representación de la caducada lucha de clases no es más que colaborar en el juego del enemigo común: LA BANCA ESPECULATIVA. Divide et impera. Los adversarios son un omnipotente Sector Financiero y un Sector Energético en régimen de monopolio, coaligados y entrelazados ambos férreamente para mantener y ampliar privilegios y beneficios ¿a costa de quién? Respuesta obvia.
Mientras, siguen las emisiones de fondos prácticamente gratis y sin obligaciones “barra libre” para la banca desde el Banco Central Europeo, quedando nuevamente olvidado el Impuesto Sobre Transacciones Financieras y se destapa la “estafa” de las participaciones preferentes. Al tiempo el gobierno elimina las medidas de apoyo a la producción de energía renovable en un país con una dependencia del 80% y se disparan sin control los precios del petróleo asfixiando cualquier actividad productiva y lo que es peor, Europa mezclada a través de la Otan en oscuros y muy peligrosos planes bélicos por el petróleo.
Petróleo y electricidad otrora motores de desarrollo y crecimiento, propiedad hoy de monopolios y especuladores, gravados por si fuera poco, con una carga impositiva del 50% son ahora herramientas de asfixia, control y esclavitud.
De nuevo conviene parafrasear a un viejo genio “El sueño de la razón produce monstruos” (F. Goya).
