
Reparto desigual Las crisis económicas están rodeadas de todo un cúmulo de mitos que sirven para ocultar la realidad. Se suele hablar de ellas como si se tratase de fuerzas de la naturaleza, imposibles de prever y controlar. Se utiliza para eludir culpabilidades y conseguir que los ciudadanos acepten como necesarias medidas que en otras circunstancias jamás asumirían. Lo cierto es que sí tienen culpables y, es más, la responsabilidad puede extenderse hacia atrás en el tiempo en un plazo muy prolongado. La responsabilidad de la crisis que padecemos hoy no se puede restringir únicamente al Gobierno de Rajoy, ni siquiera al de Rodríguez Zapatero, pero lo que sí es, sin duda, de responsabilidad exclusiva de los Gobiernos de Rajoy y de Zapatero es la respuesta que se está dando a la crisis.
Existe también el mito de que el origen de las dificultades presentes es que todos hemos vivido en el pasado por encima de nuestras posibilidades. Dicho así parece una estupidez, porque ¿dónde está el límite de las posibilidades de cada uno? Desde luego, no se puede aplicar al sector público, que con anterioridad a la crisis presentaba superávit; y en cuanto al sector privado, el reparto en la época de aparente prosperidad ha sido muy desigual. La distribución de la renta ha evolucionado a lo largo de todos esos años en contra de la retribución de los trabajadores y a favor del excedente empresarial. Son los precios los que han subido por encima de los precios alemanes y no los salarios reales, que se han mantenido por debajo.
Otra fábula se relaciona con la anterior. Como todos hemos pecado, todos debemos ahora sacrificarnos. Pero lo cierto es que también el coste se está distribuyendo de forma muy desigual a cómo los años anteriores se repartieron las ganancias.
Si en lugar de movernos en el mundo irracional de los mitos estudiamos las cifras y aplicamos la racionalidad, a la conclusión que llegamos es que los colectivos que se lucraron en los años de bonanza coinciden en gran medida con los que ahora apenas sufren la crisis y con los sectores que menor carga fiscal soportan. Hay, además, grupos a los que la crisis les está viniendo muy bien para avanzar drásticamente en el desmantelamiento del Estado del Bienestar, retrocesos sustanciales que van a ser muy difíciles de recuperar.
