La crisis también afecta a la Iglesia católica pero menos. En mitad de una voraz reforma laboral, con recortes de todo tipo en el horizonte, la Iglesia católica ha visto cómo no sólo no deberá renunciar a la exención del IBI y de otros impuestos, sino que han marcado su casilla en el IRPF 200.000 contribuyentes más, que en el ejercicio anterior. Pese a todo, la cantidad que ingresará a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado será de 248,3 millones de euros.
Esa iglesia que fue en el pasado el principal ente represivo de nuestro país, llevando a la hoguera a cualquier científico e intelectual que pusiera en cuestión los fundamentos eclesiásticos y del pensamiento en la época de la Santa Inquisición. La misma Iglesia que ha estado al servicio del poder durante tantos siglos y que ha participado en tantas guerras en nombre de Dios. La misma iglesia que ha estado durante 40 años acompañando a un dictador llamado Francisco Franco, la misma que no aceptaba que otros seres humanos tuvieran otra forma de pensar. La misma iglesia que ha pisoteado los derechos humanos una y mil veces a lo largo de su historia. La misma iglesia manipuladora y ansiosa de poder que no evoluciona y sigue manteniendo estructuras arcaicas y costumbres del pasado. Esta misma iglesia, se erige defensora de la vida, bueno, mejor dicho, de la vida siempre y cuando no cuestione su estado de poder.
Para colmo de la demagogia, el poder civil no puede tocar sus privilegios, porque “su reino no es de este mundo”, pero mientras, se imponen en el consejo de Ministros, imponen su arcaica visión de la sociedad ideal, quitan y ponen asignaturas, imponen el retroceso en temas como el aborto o el matrimonio homosexual, hablan de moral los mismos que encubren la pederastia con indemnizaciones millonarias e interfieren continuamente en la vida social.
Demagogia cuando hablan de pobreza y se acuestan con los ricos, cuando sus cargos arrastran tanto boato, sus visitan nos salen tan caras, que no deberían tener la osadía de levantar la voz, pero… ¡hay que ver lo que chillan!
