El 15 de mayo comenzó una movilización que tiene la gran virtud de representar muchas cosas y a mucha gente a la vez y hacerlo sin necesidad de uniformidad o sometimiento a un pensamiento único.
La gran mayoría de quienes participan desde entonces en las movilizaciones tienen la necesidad de romper con un estado de cosas heredado de una transición incompleta, que no la entienden porque no la vivieron y se la han explicado mal, haciendo demasiadas trampas. Un estado de cosas que presenta una separación de poderes contaminada por el régimen anterior, un sistema electoral diseñado en 1977 para mantener un bipartidismo imperfecto en el que todos los votos no valen igual, un distanciamiento entre las instituciones y el pueblo para blindar un sistema social y económico al servicio del gran capital.
Pero también representa el 15 de mayo, una movilización contra una forma de afrontar una crisis, que no solo es económica, sino que afecta a todo el sistema, porque cada vez es más evidente que este sistema social, económico, de valores, no es capaz de dar respuesta positiva a las necesidades de gran parte de la ciudadanía. Es más, cada vez está más claro, que el capitalismo no se plantea esa meta, sino que su objetivo es asegurar el nivel de beneficio de los poderosos, de los banqueros, los grandes capitales especulativos, no dudando para ello de vaciar de contenido la ya débil democracia que tenemos.
Debemos tener claro que cuando una parte importante del pueblo sale a la calle para mostrar su rechazo y protestar contra la banca, los especuladores, los grandes empresarios y el bipartidismo como culpables de la crisis social y económica están pidiendo algunas de las históricas reivindicaciones de algunos partidos de izquierdas.
Nos dirán que somos antiguos, pero ¿hay algo más antiguo que la injusticia, que la explotación de un ser humano por otro? vemos que todo o casi todo está inventado, lo malo que a la vez también, casi todo o todo, estaba olvidándose, hasta que una multitud de gente ilusionada, combativa, con la fuerza que dan las ganas de cambiar las cosas lo está desempolvando, no dejemos que las contradicciones lo estropee.
