Opiniones

Gonzalo Villa

Gaudeamus Igitur

Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus.Post iucundam iuventutem, post molestam senectutem, nos habebit humus.

Vivat Academia, vivant professores. Vivat membrum quodlibet, vivant membra quaelibet, semper sint in flore.

Vivat nostra societas! Vivant studiosi! Crescat una veritas, floreat fraternitas, patriae prosperitas.

Vivat et Republica, et qui illam regit. Vivat nostra civitas, Maecenatum charitas, quae nos hic protegit.

Pereat tristitia, pereant osores. Pereat diabolus, quivis antiburschius, atque irrisores.

Alma Mater floreat quae nos educavit, caros et conmilitones dissitas in regiones sparsos congregavit.

Alegrémonos pues, mientras seamos jóvenes. Tras la divertida juventud, tras la incómoda vejez, nos recibirá la tierra.

Viva la Universidad, vivan los profesores. Vivan todos y cada uno de sus miembros, resplandezcan siempre.

¡Viva nuestra sociedad! ¡Vivan los que estudian! Que crezca la única verdad, que florezca la fraternidad y la prosperidad de la patria.

Viva también el Estado, y quien lo dirige. Viva nuestra ciudad, y la generosidad de los mecenas que aquí nos acoge.
Muera la tristeza, mueran los que odian. Muera el diablo, cualquier otro monstruo, y quienes se burlan.
Florezca la Universidad que nos ha educado, y ha reunido a los queridos compañeros que por regiones alejadas estaban dispersos.

En estos días, los alumnos de segundo de bachillerato celebran la superación de sus estudios y acogen con entusiasmo la inminente incorporación a la Universidad. Este “Gaudeamus Igitur” es el himno de las grandes ocasiones, y su contenido no desmerece su grandeza de miras.

Invita a aprovechar la juventud, y a hacerlo cultivando el aprendizaje, venerando a los profesores que transmiten el conocimiento que aventaja a la ignorancia, madre de todos los males. Por ejemplo, nadie con espíritu joven secuestraría niños, los arrojaría por el retrete, ni se casaría para no convivir con su pareja.

Presenta al Estado como aglutinador y protector, y a la ciudad, como referente cercano en el que no ha de faltar el apoyo a los jóvenes para que preserven el progreso y cultiven la inmensidad del saber, al estar cada cual afanándose en sus quehaceres, confiados en que el resto lo estará haciendo en los otros útiles. Por ejemplo, si se ha de recortar el dinero para servicios públicos en un 25%, lo que procede es mantener los profesionales necesarios y repartir el dinero disponible entre todos ellos,  no despedir trabajadores.

Vincula una sociedad en la que se estudia con la cohesión y la prosperidad. Es penoso ver a franceses poniéndose agresivos diciendo, que lo natural es que los bebes tengan derecho a sus progenitores, y apurando, a una mujer y un hombre como referencia sucedánea, y esas mismas acogiendo el divorcio privador de padres estupendos por arpías desquiciadas, seducidas por estructuras de palabras perversas. O diciendo desde su cristiandad, que si no os entendéis, cada uno por su lado (su hija apropiándose de todo lo que no aporta, y el otro contemplando como sus hijos no superan la ESO, haciendo méritos para ir a Hermano mayor o a gran hermano, Gandía shore o cosas peores). Vamos que un bebé con dos personas del mismo sexo, o más, o menos, en un hogar donde resplandece el cariño, el amor y virtudes mil, no se puede comparar con esa pareja que está constantemente discutiendo, que decía Eugenio,  de esas “que hay una entre mil”, ¡ay señor!.

No olvida la atención que se ha de prestar al maligno, a la maldad, a la mala fe, a las injusticias. Por ejemplo, esa tentación que tiene el empleado de banca de robar a sus clientes, y más si ve su despido inminente. Y luego le parece injusto que “le canten” lo de gavilán o paloma de Pablo Abraira.

Y hace hincapié en el carácter aglutinador, integrador, conjunto, unificado. Centros de estudios y empresas en los que confluyan representantes de distintos territorios, en vez de crear autarquías de “tócame Roque”

Lo dicho,  Alegrémonos pues y desde amor de San Pablo a los Corintios, acabemos con el paro juvenil, y con cualquier otro de gente decente, empezando porque se cualifiquen para la libertad.

 

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