
“Pecata Minuta” Había una vez un cazador que un buen día encontró una cueva en el bosque. Entró en ella y vio un enorme panal, del que goteaba deliciosa miel. Cogió una vasija y la llenó.
Con ella, fue al mercado, para venderla. En una prueba, una pequeña gota de miel, cayó al suelo.
Al momento un pájaro se posó sobre la gota de miel, y al momento el gato de la compradora despedazó al pájaro, y al momento el perro del cazador descuartizó con sus colmillos al gato, y al momento la compradora cortó con su espada la cabeza del perro, y al momento el cazador apuñaló a la compradora y salió corriendo hacia su pueblo, y al momento los del pueblo de la compradora le persiguieron para darle su merecido, y al momento los del pueblo del cazador salieron a defenderlo, y al momento se desencadenó una brutal batalla entre los dos bandos, que no finalizó hasta que no quedó nadie con vida.
Todo por una pequeña gota de miel.
Versionado de Jesús Gabán. Cuentos de las Mil y una noches.
Qué distinto de las personas que llevan toda su vida sin reñir nunca, que aun tratando de reñir como muchas otras, interpretando un papel, no sucumben a la tentación, por solapada que se presente. Y aunque una grite -¡esta hija es mía, me pertenece!- provocando a la otra para que diga - ¡No, es mía!- de modo que así comience la riña, responderá – Si es así, tómala- Pues cuando una persona se atreve a atribuirse propiedad exclusiva y excluyente de niños o niñas, es que ya ha perdido toda traza de humanidad, lógica y cordura. Y es de las que ya se entregó al mal, acogiendo en sus entrañas la falta de escrúpulos, que la llevará a participar en brutal batalla hasta que no quede nadie con vida. Y verá despedazadas a quienes tildaba de suyos, con absoluta indolencia, si acaso fingida.
Hay Sor Marías en toda España. Y no son monjas.
Lo de untar a los lacayos y “encontuberniados”, es tan común que es “pecata minuta”, incluso se puede presentar como un acto de atención a la familia, o de rito iniciático para ganarse la lealtad.
Mientras que lo del robo de hijos de otras personas es un acto flagrante de traición y destrucción familiar, y de deterioro de las condiciones de vida de inocentes, y eso no siempre ocurría en los supuestos actos de Sor María.
