
Ofrécelo al Señor No, no; esto es increíble. Ya no puedo más. Todo es inútil. Ya no puedo creer en nada ni en nadie.
Nada me queda en la vida. Decía la Cenicienta. Pero luego todos sabemos cómo acaba el cuento.
¿Por qué me castigas, Dios mío, por qué? ¿Pero yo que te he hecho? Yo que te quiero tanto, ¿Por qué no quieres que me cure? Decía Camino, en la película de Javier Fesser.
Esto de que Bárcenas esté en disposición de recibir la prestación por desempleo, no ha de ser un escándalo, es un derecho “de libro”. Pues del mismo modo no son escándalos, las preferentes, las subordinadas, por muy paradójicas que resulten.
Tampoco ha de ser un escándalo un tweet como el de Toni Cantó, pues no lo es que proliferen personas desaprensivas que roban niñas y niños, personas que se entregan al conflicto, llevados de la certidumbre de que con ello roban, no solo impunemente, sino con absoluta desfachatez, y reafirmando sus muchas miserias y mezquindades, incluidas el uso de la violencia y el absoluto desprecio por la vida de sus víctimas.
Luego van alardeando de que aquellos niños y niñas de entonces, no quieren a sus padres, ni quieren verlos, llevados de la alienación de las susodichas, que nunca tuvieron educación para embellecer su maternidad, en vez de utilizarla como medio de obtener pingües beneficios sin contraprestación. Aparte de toda la mala baba y mala influencia, sobre personas no avezadas en enjuiciar juiciosamente estos asuntos.
Las normas que regulan la convivencia de los ciudadanos, está claro que ni deben favorecer la picaresca, que lleva a obtener beneficios sin contraprestación, en cualquier ámbito. Ni tampoco dejar en manos de desaprensivos las resultas de las limitaciones humanas, de modo que haya casas vacías y personas decentes desamparadas.
Si no sabemos coordinar a la población para que los maestros enseñen, para que los médicos, curen, para que los ganaderos y agricultores generen sus productos, para que la atención a quien la necesite, llegue a tiempo, para que se desarrollen las actividades propias del progreso, sin hacernos vulnerables a injerencias externas destructivas, es el momento de empezar a cambiar las ideas que forjan la personalidad de las gentes. Pero ni Bárcenas es más delincuente que millones de no perseguidos, ni deja de ser cierto que se producen abusos constantemente por parte de madres descerebradas y sus semejantes, parientes o no, que a menudo incluyen apartamiento de sus padres juiciosos, y deterioro de las facultades mentales de los niños y niñas, y a menudo abusos y maltrato.
Del Papa, que Dios le bendiga. Y que ofrezca al señor, el que nadie le pueda arrebatar a sus hijos, ni extorsionarle ni convertirle en objetivo de atentados. Eso es lo que también argumentaba el ministro Serra, para impedir que los familiares de Emiliano Revilla pagasen rescates.
