
Iniciativa
El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la bondad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.
Lejos quedan los días en que se reunía el vecindario, como de costumbre. En la iglesia, en los bares, ante el circo ambulante, cuando se tocaba hacendera, en las tareas de arreglo de las acequias, del canal o el puerto. Esperando las suertes de leña del monte; apilando raíces para la hoguera de la víspera de la fiesta patronal, preparando juegos tradicionales, la barra del bar y tareas varias, para conseguir pagar a la orquesta que amenizara las verbenas de verano. Vida social, y asociacionismo instintivo.
Y no hacía falta darle importancia a la vida ajena, pues no iba más allá de ligeras variaciones e inteligencias múltiples, venidas a menos por la tarea cotidiana, comunal, las más de las veces, durante todo el año.
A quien se le ocurrían combinaciones de palabras innecesarias para nacer, crecer, reproducirse y morir, tenía una salida digna, con triunfos que en nada invadían la pequeña parcela de poderío de los demás. Oías algo así como –si me engañas una vez la culpa es tuya, si me engañas dos, la culpa es mía- y se reía todo el mundo, y cada mochuelo a su olivo.
Así pues las combinaciones de palabras son las que conforman las personalidades, y lo que luego aproximan algunos estudiosos, sin mucha fortuna las más de las veces. Y lo que procede es tomar la iniciativa, para fomentar el asociacionismo inconsciente, el trabajo para todos, y que las extrañezas de unos no minoren las conquistas del resto, en buena lid.
Que se hagan las cosas bien, y no mal, llevados de esos conceptos de los costes, los recortes, la productividad, y similares, no sea que dejen de emitir los partes y programas de la tele, o dejen de atenderse las enfermedades de las que está disponible el tratamiento.
No azuce los instintos asilvestrados por legislar para la galería, y proteja a los ciudadanos más creativos en vez de a mamíferos de pezuña y cornamenta.
Pague sus impuestos, no evada, ni ase vacas con dinero, que eso está muy feo, y además no hace bien a nadie, ni a las comparsas y chirigotas ávidas de tema para el escarnio.
