No estamos solos. El mundo se transforma, y nosotros somos parte de esta transformación. A pesar de todas las injusticias. A pesar de cosas que no merecemos que nos ocurran. A pesar de sentirnos incapaces de cambiar lo que está mal en nosotros y en el mundo. A pesar de todos los brillantes argumentos del Gran Inquisidor, el amor todavía es más fuerte, y nos ayudará a crecer. Y solo entonces seremos capaces de entender estrellas, ángeles y milagros. (Extraído de Valquirias de Paulo Coelho.)
Cónyuge que no aporta y pleitea contra su pareja, pierde fama y hacienda. Así era hasta el 22 de Junio de 1.981. Luego metieron al demonio en casa, los profetas keynesianos, que advirtieron que tener a muchos cavando zanjas y volviéndolas a tapar, sin más, contribuía a la distribución de la riqueza, la creación de empleo y la cohesión social, toda vez que lo que se consume lo hacen entre cuatro. Lo demás es crear alboroto y conflictos entre los prescindibles, para habilitar a “intervenidores” y demás contempladores a sueldo, cuando no enaltecedores o azuzadores.
Y así, como en el 85, se reproduce la escena. Mantenida hastiada de no dignificarse en el matrimonio, ni en nada bueno, reclamando pensiones y lo que le den, e impidiendo la convivencia del padre con los hijos. El cónyuge que no trabaja fuera del hogar, exigiendo que se le entregue el sueldo integro del otro. Malencarando de constante y, dando mala vida, yermo como un secarral, por el que solo transitan víboras y otras alimañas del campo, de las que es mejor no hablar.
La recesión, que siempre se produce, cuando se necesita aplacar las ansias desmedidas, y el disfrute sin contraprestación, puede venir de cualquier guerra, desde la mundial a la familiar, pues detrás de todas ellas está la traición, el desequilibrio entre derechos y obligaciones, y el incumplimiento de los acuerdos validamente formados, libre y voluntariamente.
Y dijo uno – buscaron entre la población, el segmento más conflictivo para crear problemas, y posicionarse en el mercado, con muy buenas perspectivas de crecimiento, y ya ves a 150.000 clientes/año-
Y dijo el otro - ¿Sabes lo que te digo? De cerebro tengo un higo. Y me va de vicio.
