Bueno, ya se han pasado las elecciones. Ahora es momento de hacer valoraciones y reflexiones desde distintos ángulos para sacar conclusiones. Ni se ha acabado el mundo ni lo vamos a arreglar en dos patadas. Más bien va a tocar remar a contracorriente durante mucho tiempo y parece que le hemos dado el timón del barco a la bancada azul. No se puede generalizar en clave municipal pero en el ámbito autonómico parece claro que nuestra próxima presidenta será Luisa Fernanda Rudi. No termino de entender cómo en la calle se despotrica del actual gobierno y lo acusamos como responsable de la crisis junto a la banca, al capital especulador o al estallido de la burbuja inmobiliaria y ahora eligen una opción política que encarna precisamente ese liberalismo mercantil que nos ha conducido a los mayores índices de paro en la historia de este país. ¡¡Que algún politólogo me lo explique!!
En plena campaña ha surgido el movimiento del 15 M. Los indignados han tomado las plazas y calles de multitud de ciudades y pueblos de nuestra geografía para decir basta. Basta de paro juvenil, basta de corrupción, basta de privilegios para los elegidos, basta de sueldos estratosféricos para políticos que no se lo ganan, basta de inyectar dinero público en los bancos, basta de la actual ley electoral que penaliza a partidos minoritarios y fomenta el bipartidismo, basta de listas cerradas, basta de despilfarro del dinero público, basta de EREs como el de Timofónica que ganó 10.000 millones de € en el pasado ejercicio pero cuyas jubilaciones anticipadas van en parte a cargo de las arcas públicas, basta hasta decir basta.
Desde las filas populares, las personas que escuchaban a la cúpula del PP al pie de la sede de la calle Génova en la noche del 22 M cantaban: “Puerta del Sol, disolución” y “Esto es democracia, no lo de Sol” Saquen sus conclusiones. A mí me parece que esta movida es lo más interesante que ha ocurrido en este país desde los tiempos del movimiento por el 0’7%. Ya sólo el hecho de juntarse un grupo de gente para debatir, aportar ideas, protestar, … me parece loable. Y las personas que formamos parte de la cosa pública no deberíamos perder de vista estas reivindicaciones. Porque si desde las instituciones queremos empezar a cambiar algo, a dignificar la palabra servicio al ciudadano, no debemos hacer oídos sordos a muchas de las propuestas que estamos oyendo estos días.
