Opiniones

Ignacio Belanche

Zaragocismo, aragonesismo, barcelonismo, catalanismo

Disculpen ustedes que hable de fútbol.  Ya sé que lo tenemos hasta en la sopa, que con la que está cayendo hay cosas mucho más importantes de las que preocuparse.  Pero como dice Jorge Valdano, “el fútbol es lo más importante de las cosas que menos importancia tienen” o algo así.

Y es que, al hilo del crucial partido que se juega el principal representante de este Aragón nuestro el próximo domingo en Getafe, al que probablemente asistirán miles de zaragocistas y del que estaremos pendientes a través de radio y televisión, me ha dado por plantearme varias cuestiones que me tienen meditabundo.

No alcanzo a comprender cómo en una comarca como la del Matarraña, los seguidores barcelonistas son multitud frente a los seguidores zaragocistas que estamos en franca minoría.  Imagino que para muchos de ustedes es de una lógica aplastante: los éxitos del FC Barcelona, unidos al jogo bonito que  practica y ha practicado durante estos años, lo hacen merecedor de semejante avalancha.  Reconozco que a mí también me admira su fútbol y es un lujo ver las diabluras que puede hacer un crack como Messi.  Pero yo hablo de sentimientos.  Siendo aragoneses, ¿no deberíamos ser seguidores incondicionales del equipo de nuestra tierra, esté en primera, en segunda, sean mejores o peores?  ¡¡Son los nuestros!!

Y ahora voy a la parte que menos me cuadra y que sé que es más polémica: el idioma. En esta comarca nuestra se utiliza como lengua materna lo que  una mayoría denomina chapurreau y una minoría catalán.  Creo que esa mayoría asocia la denominación de catalán a la pertenencia a Cataluña (cosa que quieren evitar porque, con toda la razón del mundo, se sienten tan aragoneses como el que más), pero al mismo tiempo no hay ningún problema por ser del Barsa, un equipo que claramente apuesta por una comunión identitaria con una nación y un país: Cataluña.  O sea, por un lado no queremos saber nada de los vecinos y por otra apoyamos a su equipo.  Y ¿qué tendrá que ver la lengua con el fútbol?  Pues para mí hay una clara conexión: el sentimiento.  Ese algo irracional que nos une a unas siglas, a una bandera, a un himno, a un pueblo.

Así que dejen que termine diciendo, ARAGON YE O MIO PAÍS, AÚPA EL ZARAGOZA y SORT LO DIUMENGE.

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