No pretendo desde esta columna hacer publicidad de nada. Simplemente una reflexión al hilo de este producto. Cuando hace unos días hicimos la compra en un establecimiento de Valderrobres adquirimos un lote de esta leche. Lo que me llamó la atención de él fue cómo se publicita en la caja:
“Catalana, natural i única”
Este fabricante tiene claro que no puede competir con los precios y el producto de las grandes cadenas y encuentra su cuota de mercado haciendo gala de la procedencia del producto, además de su calidad. Y me consta que les va bien, pues llevan 70 años en el mercado, produciendo y vendiendo principalmente en Cataluña.
Ya sé que las comparaciones son odiosas pero creo que, en lo bueno, hay que fijarse en los demás. Nuestros vecinos catalanes hacen de su catalanidad una virtud. A veces se pasan 3 pueblos, ya sabemos cómo son. Una de las características que definen a los aragoneses es lo poco que nos queremos a nosotros mismos, lo críticos que somos con nuestra propia gente. Parece que todo lo que viene de fuera es mejor. Aquí el dicho de no ser profeta en tu tierra se convierte en axioma. Esto mismo, se refleja también en el mundo empresarial. Aparte del Ternasco o la Nieve de Aragón, ¿tenemos una marca “Aragón” para nuestros productos? ¿Intentamos consumir productos de nuestra tierra, esos excelentes vinos, aceites, frutas y hortalizas, embutidos y derivados del cerdo, … ?¿Intentamos beneficiar a las empresas y empresarios, a las tiendas y comercios, a los autónomos de nuestros pueblos y ciudades? Pues deberíamos. Porque las ventajas son múltiples: se generaría más empleo en el territorio, los costes de transporte se reducirían y, al mismo tiempo, las emisiones de CO2 a la atmósfera, la calidad sería mejor (especialmente en productos agroalimentarios) y ganaríamos en autonomía mercantil al ser más autosuficientes.
En otro orden de cosas y en la misma reflexión, decir que hay un tal Trinitario Catalán que lleva 30 años recorriendo los Puertos de Beceite animado por su afición a la arqueología y las pinturas rupestres. Si este hombre fuera catalán no sólo de apellido y los Puertos de Beceite estuvieran al otro lado de la frontera, a estas horas tendríamos todos estos vestigios catalogados y protegidos. Habría un Centro de Interpretación en la zona y un recorrido educativo-turístico-cultural que aunaría naturaleza y cultura. Y cuando alguno de estos restos aparezca en algún museo vecino, entonces iremos a reclamarlos con la pancartica.
¿Blanco y en tetra brik? LECHE ATO.
