Este término proviene del inglés y etimológicamente significa desenchufado o desconectado.
A los aficionados a la música les resultará familiar. Con él se hace referencia a los conciertos en los que el cantante o artista toca sin ayuda de medios eléctricos o electrónicos, lo que en español conocemos como tocar en acústico.
Pero últimamente este vocablo también se ha puesto de moda para definir una tendencia. Un tal Leif Hansen, un americano que se pasaba las 24 horas del día conectado a internet decidió un buen día “desconectarse” y animó a otros a hacer lo mismo. Tal había llegado a ser su obsesión por la red, el correo electrónico o el chat que se dio cuenta de que era un esclavo de la tecnología, relegando otras facetas de su vida laboral, afectiva y social a un segundo plano. El Trastorno de Adicción a Internet ya es una realidad y Cibernéticos Anónimos lleva camino de hacerle la competencia a su homólogo de Alcohólicos Anónimos. Parece que si no comprobamos el correo o facebook nos falta algo. No hay más que ver la que se lió la semana pasada cuando los blackberritas se quedaron sin conexión durante un día.
Hoy, son muchos los Leif Hansen que han decidido poner un poco de mesura ante todo este marasmo tecnológico que nos abruma y nos ata a la pantalla. Yo mismo he estado durante una temporada alejado de la pantalla y el teclado. Porque, de vez en cuando, es necesario desconectar y dedicar más tiempo a las cosas realmente importantes de la vida: la familia y los amigos.
