
1972, sin duda una de las mejores cosechas (Sexta parte)
Cuántas veces hemos estado dándole a la ruletilla para ver si sintonizábamos el UHF o segunda cadena, el Rey y su familia despidiendo la emisión, esa carta de ajuste con aquel pitido impertinente, aquella rayita blanca que se quedaba unos segundos cuando apagábamos el televisor. Tantos y tantos detalles, que nos transportan a un tiempo entrañable, una televisión sólo con dos canales, sin telebasura, sana, con una oferta informativa, de entretenimiento y cultural más que suficiente, para satisfacer a todos los públicos, con unos profesionales que si lo eran y con esto, pues digo todo.
Nuestras primeras imágenes nos llegan en blanco y negro a través del VHF o primera cadena, ligadas al NODO y a los rombos. El incombustible “Informe Semanal” presentado por una joven Rosa María Mateo, el “Un, Dos, Tres” con Kiko Ledgar y la Ruperta con aquello de “4 respuestas acertadas a 25 pesetas cada una…”, y “Crónicas de un pueblo” con el alcalde, el cura, el guardia civil y el maestro, parodiando lo que era la vida en el medio rural, son quizás los programas más recordados de esos primeros años 70.
La llegada de la primera televisión en color a nuestras casas, fue todo un acontecimiento. No era para menos, ya que supuso uno de los grandes desembolsos de la época para los españolitos de a pie. Este aparato fue poco a poco, aparcando las radios y transistores de nuestra vida cotidiana. Aún veo a mi abuela escuchando radionovelas o a mi abuelo vibrando con los partidos del Atletic. Era otra historia desde luego.
Series llegadas del extranjero como “Los hombres de Harrelson” con aquellos polis descolgándose por un edificio en Los Angeles , “Raices” con el pobre Kunta Kinte recibiendo cada capítulo más palos, “Sandokan” con aquel salto con el tigre, el detective “Koyak” y su chupachus, “La casa de la pradera” Laura, Laura, “Yo, Claudio” narrando la historia del emperador desde niño antes que lo envenenaran, “Kung-Fu” el monje shaolin que repartía tortas en el viejo oeste, “Starsky y Huth” con el coche rojo con la raya blanca que todos los niños queríamos que nuestro padre lo pintara igual, “Los Ángeles de Charlie” con esas tres guapísimas agentes, “Vacaciones en el mar” y su canción *the love boat* sobre el Pacific Princess y “Dallas” con el malvado JR y ; nos hacían estar pendientes del televisor. Como la mayoría de ellas tenían algún rombo, pues no quedaba otra que hacernos los dormidos y verlas con un ojo abierto desde el sofá, o detrás de la puerta o la cortina. Seguro que no fui el único, ehh!
Aunque por supuesto también triunfaba el producto nacional y mucho: las series “Cañas y barro” ambientada en los arrozales de la albufera de Valencia , “La barraca” que al final se incendia, “Curro Jiménez” con el algarrobo, el estudiante el fraile y el gitano, puteando a los franceses, y ahora qué? los documentales “El hombre y la tierra” del malogrado Felix Rodriguez de la Fuente, “Raíces” que empezaba con la musiqueta de un palo raspando una botella de anís, “300 millones”, un programa dedicado a toda Iberoamérica, “625 líneas” que presentaba la programación semanal con actuaciones musicales y de humor, con Tip y Coll y aquella frase que decía •y la semana que viene hablaremos del gobierno• y “Vivir para ver” y “35 millones de españoles” del grandísimo Alfredo Amestoy con su peculiar nota crítica.
A los niños de la época, si habíamos hecho los deberes, nos dejaban ver la programación infantil, que empezaba con “Un globo, dos globos, tres globos” presentado por María Luisa Merlo. Dentro de este programa había dibujos, cuentos y Ábrete Sésamo, con la rana Gustavo (el reportero más dicharachero), Coco (que siempre acababa estrellado), Triqui (el Monstruo de las galletas), el conde Drácula y sus truenos, y la parejita: Epi y Blas, con esas voces que todos hemos intentado imitar alguna vez. Ellos nos enseñaron, a contar, los colores, arriba y abajo, delante y detrás, cuadrado y círculo…nos educaron divirtiéndonos.
La Warner Bros con el festival de *Porky, Porky, Porky nuestro rey*, y la despedida que nunca queríamos que llegase: *Esto es to, esto es todo amigos*, nos presentó al chulete del conejo Bugs Bunny, el puñetero piolin y su frase típica “me pareció ver un lindo gatito”, el avaro del pato Lucas y el correcaminos que con su mec-mec desesperaba al pobre Coyote.
Otros dibujos recordados de la época fueron sin duda “La pantera rosa” que era muda, recordado sin duda fue el capítulo de la termita. “La hormiga atómica” que terminaba diciendo *y no olviden supervitaminarse y mineralizarse*, “El pájaro loco” y su risa característica “Tom y Jerry”, que no era lo mismo que “Pixie y Dixie” ya que estos últimos hablaban y el gato se llamaba Jinks , El perezoso “Oso Yogi” y Boo-boo en el parque Jellystone y aquello de ¡ey, ey, ey! Y “Leoncio y Tristón” el optimista y el pesismista con el ¡oh cielos! SEGUIRÁ…
