Opiniones

Jorge Abril

El niño de la poza

Les propongo comenzar este artículo sobre un cuento que se incluye en una de las obras del filósofo Peter Singer. El filósofo plantea al lector un hipotético dilema moral. Una persona va a su casa cuando ve al niño ahogándose en una poza ¿Qué debe de hacer? ¿Cuáles son los riesgos que entraña ese rescate o por el contrario, tengo que dejar que se ahogue para no enfrentarme a esos riesgos o inconvenientes que produce ir a rescatar a ese niño? Estoy seguro que la mayoría de nosotros acudiríamos al rescate de ese niño sin pensar en los costes que derivan de ese rescate.

Afortunadamente como consecuencia de la crisis, muchas personas que sufren han comenzado a tejer redes de solidaridad espontánea que han provocado un nuevo sentimiento de clase emergente, una clase muy heterodoxa -empresarios, trabajadores, autónomos, estudiantes, amas de casa- que han perdido la capacidad de tener un techo para sentirse protegidos, llorar en silencio, y recuperar la dignidad perdida. Muchos políticos de distintos colores, han justificado la alerta del posible colapso del sistema financiero que conllevaría que las deudas de las hipotecas privadas se quedaran sin pagar, ya que el mercado hipotecario está hipotecando a su vez a la economía de mercado que tenemos ahora, pero el problema es que nuestra sociedad ya se encuentra rota y colapsada por los acontecimientos derivados de la profunda crisis económica y el sistema financiero sin sociedad que le avale no tiene sentido su existencia.

Como una  ráfaga suicida, la delegada del Gobierno en Madrid Cristina  Cifuentes  quiere calificar al movimiento de afectados por la hipoteca de movimiento proetarra queriendo marginar a un movimiento ciudadano emergente, y como pasa en el cuento de Singer, piensa mas en los costes que derivan de ese rescate que de rescatar a personas que se enfrentan a una tragedia muy dolorosa.

Aquí nos conocemos todos, supongo que me argumentarán con razón  que el partido en el que participo no hizo nada al respecto, y les debo de decir que es verdad. La ausencia de planteamiento de una solución al respecto me ratifica en la tesis que no sirven los viejos elefantes para resolver los nuevos problemas que tiene ahora   la gente, el socialismo democrático también necesita su pequeña revolución. Prefiero aliarme con el niño de la poza y dejar de lado los supuestos costes políticos de esta declaración.

Compartir

Otros artículos de opinión

Image