
La vuelta de la peseta o de la perragorda
En la calle, en internet, se pueden encontrar muchos foros que piden que volvamos a la peseta. Enseguida vienen las comparaciones.
Con mil pesetas podías comprar, y a continuación desgranan el carro de la abundancia.
Son memeces. Que la providencia nos libre de la vuelta a la peseta.
La vuelta a la peseta supondría que un euro valdría cien pesetas, no 168. La inflación se dispararía, porque Alemania la está sujetando. Con un euro traducido a pesetas compraríamos poco más de la mitad de lo que compramos ahora y pasaríamos más hambre que la que cuentan se pasó en la posguerra.
La nostalgia está bien para las charlas de amigotes, para contarlas detrás de una cerveza, para alimentar la negación a hacernos viejos.
Pero la nostalgia poco sirve para la economía.
No es esta la economía que me gusta, aunque es la que hay y como si busco una alternativa, la busco para vivir mejor, no peor, los que quieren la vuelta a la peseta les aconsejo que retrocedan un poco más y vuelvan a la perragorda, que con una peseta se podían comprar lo mismo que con mil pesetas de hace unos años y aún sobraba para pipas.
