
No hay peor irse que cuando quieren que te vayas
Cataluña (muchos catalanes) quieren independizarse de España. Y es tanto el malestar que están produciendo, que ya muchos españolistas, con dolor, están comenzando a pensar que sí, que se vayan. Que no se les quiere, que no se les valora, que no se les estima, que no se les da suficiente dinero. Pues iros. Iros.
Eso sí, antes me gustaría decir unas cosas. España no es ese país fascista que decís que os oprime.
No. En absoluto. Lo fue, lo fue en tiempos de Franco, para todos los que amábamos la libertad. Lo fue para los aragoneses y catalanes y madrileños. Pero ahora no. Ahora es un país transigente, afable, solidario que no quema banderas de nadie, al contrario que los catalanistas. España es un conjunto de ciudadanos que en materia de libertad y respeto va muy por delante de sus gobernantes, catalanes incluidos.
Quiero remontarme a la historia. No la medieval, a la que no me une nada, no a las de Coronas de Aragón ni cosas semejantes. Quiero hablar de la historia reciente, desde la última guerra civil hasta estos días.
Durante la guerra civil, gentes de toda España defendieron la libertad de los catalanes. El frente de Aragón sirvió para intentar evitar la invasión de Cataluña. Y una cosa muy importante. En el frente de Aragón había gentes de todo el mundo menos catalanes. Porque los ciudadanos procedentes de Cataluña que lucharon en el frente de Aragón eran los Ascaso, Oliver y compañía que se movían detrás de la bandera: “mi patria es el mundo, mi familia la humanidad”.
La guerra la ganó Franco, pero no sólo Franco. En su ejército había numerosos catalanes, la estructura de poder fascista en Cataluña y en otras parte de España estaba constituida por catalanes. José María Porcioles es sólo uno de los muchos miles de nombres catalanes que sirvieron al franquismo.
Como fruto de la labor realizada por esos fascistas catalanes Barcelona contó con un apoyo sin medida en el sector industrial. La SEAT se podía haber instalado en Alcañiz por orden del dictador, pero se instaló en Barcelona. Y a Barcelona fueron el carbón del Bajo Aragón, sin pagar aranceles, y el hierro de Ojos Negros vía Puerto de Sagunto y los cereales para alimentar la mano de obra semiesclava que os levantaba la industria y los servicios. Y también fueron las gentes que por cuatro perras (cosas del fascismo franquista) trabajó para levantar la Cataluña que ahora defendéis. Y allí se fueron los Perez que transformasteis en Pere, a los que despectivamente llamabais charnegos. Esa actitud de los gobernantes fascistas trajo vuestro desarrollo, el desarrollo que ahora queréis pasarnos por los morros. Nos expoliasteis de minerales, de ganadería, de medios y de gente. Nos expoliasteis. Pero el resto de españoles éramos el hermano generoso que trabaja por la prosperidad del otro y si le van bien las cosas ya se acordará de nosotros. Me recuerda a esas familias que trabajan los hermanos para que uno de ellos estudie y luego se pone el traje y reniega de sus orígenes. ¡Qué mala gente!
Queréis iros. Pues iros.
Sí que me hubiera gustado que antes de iros nos devolvieseis lo que tan generosamente os dimos, no porque os lo pidamos, sino porque es ético, pero quizás no conozcáis el significado de esa palabra. Eso es cosa vuestra.
También me gustaría que devolvierais la gente que os llevasteis y que tras el adoctrinamiento el Pepe de Caspe pasó a ser Pep. También me gustaría que dejaseis que al igual que vosotros queréis decidir, también decidan los de Sabadell si quieren seguir siendo españoles, algo así como diversos Condados de Treviño, es un tema de dar a los demás esa supuesta libertad que pedís para vosotros. Pero los herederos del fascismo quizás no lo puedan entender.
Poco más puedo hacer, pero como no me gusta vuestra actitud, entenderéis que no contribuya a su desarrollo. Así que voy a sacar los ahorros que tengo en La Caixa, ya no voy a comprar en el Lidl que tiene su domicilio en Cataluña, porque no quiero que digan que el IVA que pago es vuestro. Me voy a dar de baja en Adeslas que es la compañía que me cubre cuando viajo, no vayan a pensar que soy catalán. Para Navidad brindaré con sidra El Gaitero, que me sabrá mucho mejor. Pequeñas cosas sin importancia.
Si queréis iros, adiós.
