
La bandera española
En la mayoría de los países, posiblemente casi todos, la bandera es un símbolo de identidad entre las gentes que viven en una misma tierra. No tiene carga ideológica. Detrás de la misma bandera se mueven seguidores y contrarios al régimen o al gobierno. Hay países como Estados Unidos que ondean y dibujan banderas por todas partes. Parece como si estuvieran en una victoria permanente de un mundial.
En cambio en España, la bandera constitucional tiene una carga ideológica de la que es difícil desprenderse. Hasta algunos etarras vibran con la selección española de fútbol. Pueden llevar la bandera en la camiseta, en un bar delante de un televisor, pero salir a la calle con ella ya es otra cosa.
Si a uno se le ocurre llevar una bandera española, hay un montón de gente dispuesto a clasificarte como facha.
Este es un país extraño. Es un país donde no molesta a nadie banderas excluyentes próximas a ideologías nazis como algunas nacionalistas, pero causa cierto rechazo la bandera española.
Un conocido me decía que quizás tenga que pasar una generación. Quizás. Quizás también tengamos que poner de nuestra parte.
Estando en Atenas, en una manifestación de indignados griegos, vi banderas españolas que las enarbolaban como símbolo de rebeldía, como símbolo de solidaridad con los indignados españoles. Y aquí la escondemos.
Bueno. Ayer los aficionados al baloncesto pudimos vibrar con la selección española, aunque perdió. Imagino que alguno lo haría con la bandera anticonstitucional del aguilucho y otros con la bandera, también anticonstitucional de la república.
Al cabo, este es un país llamado España, al que algunos también les produce sarpullido llamarlo así y hablan del estado español.
