
La semana pasada disfruté con nuestros vecinos persas de Alcañiz la celebración de su antiquísima fiesta de Año de Nuevo, el Noruz. Me preguntaron por qué en Occidente lo celebramos en pleno invierno, el 1 de enero, siendo más lógico celebrarlo con el inicio de la primavera. La respuesta es sencilla –les contesté--. ¿Habéis oído hablar de la tozudez de los mañicos? Pues es por eso.
A mediados del s.II antes de Cristo los habitantes de Segeda, una poderosa ciudad al sur de Calatayud, decidieron recrecer su muralla. La ciudad pertenecía al Imperio Romano y estaba obligada a pedir permiso para construir obra militar, permiso que el Senado Romano denegó. Los antiguos maños de Segeda se reunieron y le debieron cantar al general romano una jota similar a la Aceitunera de Mora, que para quienes no la conozcan dice: “en mi casa mando yo, en Mora el Señor alcalde, en la iglesia manda el cura, pero en mí no manda nadie”. Así que comenzaron las obras y el en el 154 a. de C., Roma, como era de esperar, les declaró la guerra. En aquellos tiempos sin móviles una declaración de guerra comportaba que los correos de las Legiones tuvieran que galopar hasta Tarraco y embarcarse hacia Roma. Una vez allí el Senado valoraba la propuesta de guerra y si era aceptada tenían que esperar a Mártium (marzo), el mes de Marte, dios de la guerra, primer mes del año, que comenzaba con la elección de los cónsules. Éstos ordenaban formar un ejército, había que entrenarlo, embarcarlo, viajar hasta Tarragona, etc., etc. Los Segedanos contaban con ello y se habían hecho la idea de que las legiones no llegarían hasta octubre al menos, fecha en que la muralla estaría terminada. Los romanos tendrían que asediarles en invierno, heladas incluidas, cosa poco motivadora para los legionarios. Pero Roma era mucha Roma y el Senado, consciente de las intenciones de los maños, decidió adelantar el comienzo del año y los comicios consulares al mes de Januárium (enero). Dicho y hecho: El general Nobilior con ¡30.000! hombres se plantó ante Segeda, a principios de verano. La muralla estaba sin acabar. La batalla se llevó por delante a ¡6.000! guerreros de cada bando, pero se decantó a favor de Roma.
Desde entonces, por éstos baturricos Segedanos valientes y firmes, más de medio mundo comenzamos el año cada 1 de enero. Somos los Aragoneses, Gigantes y Cabezudos.
