
La vieja aspiración de la Corona de Aragón de tener una salida al mar, truncada desde que las broncas de alcoba de Jaime I con su segunda esposa, Violante de Hungría, acabaran por dividir el reino, renacieron en la segunda mitad del s.XIX con el proyecto de creación del Ferrocarril de Val de Zafán, un tren que habría de unir el Bajo Aragón con el mar, en San Carlos de la Rápita. Las obras comenzaron en 1891 en La Puebla de Hijar, y en el diseño se había pensado tanto en el transporte de pasajeros y mercancías como en aspectos de estrategia militar. En caso de una hipotética invasión desde los Pirineos, el Ebro actuaría de frontera natural y el ferrocarril garantizaría un corredor de abastecimiento y evacuación en el sur del valle. En 1942 el tren llegó a Tortosa y el último tramo proyectado hasta San Carlos, nunca se llevó a cabo. El tren “Sarmentero”, llamado así porque atravesaba numerosos viñedos acarreó, traqueteando sobre sus 110 kms. de vía, a pasajeros y mercancías, durante 31 años, hasta su final en 1973.
Desmontadas sus vías y traviesas, nos ha dejado como legado en nuestro tramo bajoaragonés la Vía Verde de Val de Zafán, que con una longitud de poco más de 36 kms., dos viaductos y cuatro túneles, parte de la estación de Valdealgorfa para conectar con la Vía Verde de la Terra Alta y luego con la del Baix Ebre.
Pasearla a lo largo de su paisaje mediterráneo de monte, viñedos, olivos y almendros es una gozada para viandantes, excursionistas, bicicleteros y jinetes. Un amigo mío alemán, ahíto de forestas verdes y cielos nublados, cuando viene por aquí y nos damos una vuelta por los masicos del Val siempre dice: cuando veo éstos ocres y huelo éstos romeros, se me pone la piel de gallina.
Algunos hemos tenido la suerte de podernos arrimar a vivir cerca de ésta Vía Verde y junto con decenas de vecinos que bajan del casco urbano, bicicleteamos, hacemos jogging, saludamos a los jinetes que montan a caballo o simplemente paseamos con nuestras familias entre los cañaverales de nuestro trocico alcañizano trazado del Sarmentero.
El anuncio de la construcción del nuevo Hospital Comarcal y de sus viales de acceso justo en el Val de Zafán nos ha hecho abrigar a muchos vecinos serios temores de que la prioridad de éste servicio sanitario, tan esencial para todos, indiscutiblemente, nos mande el paseo a paseo. Y, en realidad, no tendría por qué ser así. Nuestra Comunidad de Vecinos ya presentó, como alegación al PGOU, y yo desde aquí quiero recordarlo, el que se contemplara la creación de un sencillo PARQUE LINEAL, desde la rotonda de Caspe, por la Avda. de Tortosa y a lo largo de todo el margen izquierdo de la antigua vía, mirando hacia la Estanca, hasta la carretera de Escatrón. La finalidad de nuestra alegación, es doble: los alcañizanos seguiríamos disfrutando del paseo y se separaría el tráfico rodado de las viviendas que allí se encuentran. No pedimos mucho: Una línea de árboles, bancos y farolas, una calzada para pasear y un carril bici. Nunca se nos ha contestado.
Esperamos que autoridades e ingenieros, proyecten y lleven a buen fin unos estupendos viales de acceso al Hospital. Esperamos también que no sea a costa del sacrificio de nuestro trocico de Vía Verde y que, ésta vez, se nos tenga en cuenta a los vecinos.
