
Viva el Rey Esta aumentando el vocerío, el volumen de la gritería, de los grupos republicanos, que de manera mas o menos abierta, según la prensa, van ganando en simpatizantes, por los sucesos de todos conocidos, relacionados con la familia real.
Yo no quiero hablar de eso, solo quiero aportar unas reflexiones, para que se puedan valorar las consecuencias, que este cambio supondría.
Con monarquía o con republica, rey vamos a tener, si o si, si no queremos el original con solera, tendremos el usurpador, el advenedizo plebeyo, “El Presidente”, empleo para un político amortizado, un antiguo presidente de una autonomía que haya perdido las elecciones, por ejemplo, o un ministro cesado, en muchos casos se utiliza este cargo representativo, para desembarazarse de un concurrente molesto. En España esta corte de opereta, teniendo cuenta el nepotismo y la corrupción secular que sufrimos, y de la que no somos capaces de desprendernos de ningún modo, supondría con toda seguridad una institución hipertrofiada, con centenares de paniaguados: desempleados del partido, amiguetes, familiares, etc. el ejercito de asesores que tan bien conocemos y padecemos en otras instituciones; en unos años la corte de estos reyezuelos, haría sombra a la corte del Rey Sol, y una ampliación del Palacio de Oriente se haría imprescindible, pues con otro alojamiento no se iban a conformar. Los costes aumentarían de manera exponencial, pasaríamos de la monarquía sobria –es la mas barata de Europa- a la ostentación y el despilfarro, además no pagaríamos a uno solo, en periodos de cinco o seis años, según la legislación de cada republica, estos reyezuelos se retiran a una corte un poco castrada, eso si, pero con coche blindado oficial, con chofer, con seguridad, con oficina, con personal, etc. no cargaríamos con los costes de uno, tendríamos que mantener a cinco.
Ahora con respecto a la utilidad, quiero decir que los presidentes, solamente sirven para recoger del aeropuerto las visitas oficiales, para que el presidente, o los ministros puedan seguir trabajando, esas personalidades que solo conocen en su pueblo, si llaman a alguna persona importante no les cogen el teléfono, y si quieren ir de visita, tienen que hacer cola, comprar la entrada y pagar por las fotos. Su capacidad de trabajar por el país, con una diplomacia discreta es nula, fuera del país no son nadie. Un rey con pedigrí es otra cosa, tiene caché, mola; las vanidades humanas, como la presunción la ostentación, el lucir galardones es una debilidad humana que no conoce clases, a todos nos gusta el reconocimiento social, pero este depende no solo de los meritos, sino en mayor medida de quien lo otorga, y cuando un rey llama, se pelean hasta anarquistas y republicanos por los puestos en la cola, para recibir un diploma, una medalla. El ceremonial de una corte, los personajes con sus uniformes, los fajines, las medallas en el pecho, etc. otorga una rotundidad, y un valor intrínseco, que ningún plebeyo jamás puede alcanzar, por cierto ¿como se llama el presidente de Alemania?, nadie lo conoce, pero al rey de Suecia le conocemos todos, un “por que no te callas” solo lo puede decir un rey, si lo hace un presidente, tienen que entrar los antidisturbios para separar a los contrincantes y restablecer el orden. U rey cuando llama vienen todos, y tiene todas las puertas abiertas allá donde vaya, esas atribuciones, le dan la posibilidad de actuar detrás del telón, en privado, fuera de los titulares de la prensa por su país.
Por ultimo quiero decir, que visto el nivel intelectual de algunos presidentes y ministros, la falta de formación cultural, enciclopédica, que va hasta la mediocridad mas rotunda, mas bien pronto que tarde, tendríamos la situación del Presidente que acompañando algún visitante extranjero que amablemente comentara: “Que gran cultura la Hispánica, a mi me encantan los mejicanos Octavio Paz y Carlos Fuentes” y nuestro presidente con una sonrisa crispada, que delata al ignorante, que no sabe de que le están hablando, contestaría: “Pues yo soy más de Julio Iglesias”.Esa vergüenza colectiva, yo no la quisiera pasar.
