
Molestar sin necesidad
Como suelo pasarme por el pueblo en fines de semana, de vez en cuando me encuentro con “sorpresas” musicales nocturnas al lado de mi casa, que desprecian miserablemente el derecho a descansar de los ciudadanos que por allí vivimos. Y dado el volumen brutal de la música, deben ser muchísimos los vecinos que se vean perjudicados por este atropello.
¿Para qué sirven las ordenanzas municipales? ¿Para qué sirve el sentido común? Es absolutamente intolerable e irracional que un viernes por la noche se permita que un negocio privado tenga derecho a poner una discomovil en mitad del pueblo con la música a todo trapo. ¿Es que no hay nadie en el Ayuntamiento, comenzando por el alcalde y acabando por el último concejal, que tenga el mínimo de sensatez y sentido común para darse cuenta de que eso es una barbaridad?
Es de cretinos que a un bar se le obligue a cumplir una estricta reglamentación en cuanto a los niveles acústicos que pueden salir de sus muros (como debe ser) y que luego a otro bar se le permita emitir decibelios sin control alguno en plena calle. Inaudito. ¿Este es el nivel de inteligencia que tenemos en nuestro Ayuntamiento? Negro futuro nos espera.
Y es que todo sería tan sencillo como llevar estas fiestas a las afueras de la ciudad, allí donde no se moleste a nadie. No tengo mucha idea de qué lugares podrían ser los más adecuados, pero se me ocurre que el recinto ferial podría ser un lugar estupendo. Es grande, se acondiciona rápido, y si bien está en la ciudad, está lo suficientemente apartado como para no molestar. En fin, es sólo una idea.
Y si no se soluciona el asunto así o de cualquier otra manera que permita que no se viole el derecho de todo ciudadano a su descanso, igual hay que pasar a denunciar al Ayuntamiento, digo yo.
