Opiniones

José Luis Pueyo. Tocar la Constitución

Un contribuyente de Alcañiz soltero, nacido en 1976, con ingresos de 18.000 euros y que pague 300 euros mensuales de alquiler, no tiene derecho a ninguna deducción autonómica. Sin embargo, si vive en Bilbao puede llegar a deducirse hasta 900 euros, esto es un 5% de sus ingresos totales. ¿Cómo se compagina esto con el artículo 14 de la Constitución española que dice: "Todos los españoles son iguales ante la Ley y no puede prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social".

Esta información la he leído esta mañana en prensa. Citaban a Zaragoza, no a Alcañiz, pero para el caso es lo mismo. ¿Cómo solucionar eso? Pues, no sé si es por la niebla que se ha instalado esta mañana en Zaragoza que me hace ver las cosas de manera sombría, pero el caso es que las salidas que se me ocurren todas acaban mal para el ciudadano de a pie. Veamos. Lo lógico sería cumplir la constitución y evitar esos agravios comparativos. Pero en ese caso hay dos posibilidades: que en Aragón pasemos a disfrutar de la misma deducción que en el País Vasco, y la otra, que los vascos pierdan esa deducción. Mmmhh… ¿se le ocurre a alguien la opción que se tomaría?  Otra posibilidad sería cambiar ese artículo de la constitución, y añadir “dependiendo de la comunidad autónoma de residencia”. Así, los gobernantes de Aragón ya no tendrían problemas en seguir negándonos esa deducción. De paso, estoy convencido de que en Euskadi aprovecharían que el Pisuerga pasa por Valladolid para eliminar esa deducción a sus ciudadanos. Que no están los tiempos para tirar los dineros ayudando al contribuyente.

Pero claro, esto de cambiar la constitución no es algo que se pueda hacer tan fácilmente, más bien es casi imposible, como nos han intentado hacer creer nuestros políticos durante décadas. Con eso han justificado un centralismo que ha tenido cabreados, por decirlo así, a los independentistas periféricos que sueñan con centralismos más cercanos a sus hogares. Pero bueno,  no quería hablar de líos nacionalistas, que ahí tendríamos que entrar a tocar otros muchos agravios comparativos. Hablaba de la Constitución. ¿De verdad es tan difícil cambiarla? Pues si echamos mano de la memoria cercana, el 135 fue sencillísimo cambiarlo, y sin preguntarnos a ninguno qué nos parecía… Así que eso de que la Constitución está ahí para cumplirla y lo que dice va a misa, pues oiga, que depende. El asunto desde la atalaya de los PPSOE es claro, es fácil imaginar cómo serán sus reflexiones: “que sus artículos no benefician, se dejan como están. Que algo nos incomoda mucho, pues se cambia y solucionado. Que la gente dice que la ley electoral es injusta, ah, se siente, la Constitución está ahí y no hay más vueltas que darle. Que hay agravios comparativos, pues oye, que no pasa nada, que siempre ha habido clases. Y como los que mandamos somos nosotros, el resto podéis seguir cacareando, que para eso tenéis derecho según la Constitución, pero eso sí, nosotros haremos lo que nos plazca, que para eso nos habéis votado.”

Nada, no hay esperanza. Maldita niebla… ¿cuándo saldrá el sol?

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