Vale... Riano
En otros tiempos habría hecho un juego de palabras. El infinitivo no es igual, ni se parece, pero la terminación de la palabra sí que es idéntica. En los tiempos que corren en los que debemos de hacer de tripas corazón, y otros menesteres, y debemos de intentar entender disertaciones como las de Vale...riano, ese superministro venido de un sindicato, donde hizo tanto por los trabajadores que sólo elevó su cifra de antónimos hasta los cinco millones, sube al estrado de las Cortes y sin moverse un pelo de su flequillo, y sin ponerse ni un pelín colorao, nos dice cómo debemos de hacer las cosas.
Nos insinúa este adepto de los brotes verdes y afín a que la economía española está en la champion leage, que para mí con ese grado de acierto debía de pensar en el fútbol, porque que quieren que les diga, lo más parecido me suena a lo de verde empieza en los Pirineos o aquellas sarcásticas películas de finales de los setenta.
Ma...riano, lo tuyo o nuestro, es de juzgado de guardia. Nos toca bailar con la más fea y con la prima, nos toca arreglar la vajilla que el anterior citado y sus compañeros nos dejaron, tenemos que soportar lo de Rubalcaba, ese hombre cuyas manos tienen vida propia, tenemos que acometer las simas en los diferentes ministerios que el anterior gobierno nos dejó con tanto cariño.
En definitiva, y no por escribir poco, les puedo asegurar que no es por ganas, pero que independientemente de que no es más rico el que más tiene, es lo mismo, no cuenta más el que más habla.
