Me llama, como decía el dicho, "poderosísimamente la atención" la osadía de la señora portavoz en el Congreso de los diputados del PSOE. Una vez más hacen uso de esa memoria selectiva que tanto les gusta ante la situación actual, porque vamos, ¡pedir que no se recuerde la herencia recibida! Eso es, no sé, tal vez el “vamos a contar mentiras”, aquella vieja canción que en la infancia cantábamos cuando íbamos de excursión.
A lo mejor es del agrado de esta señora el tener que hacer un esfuerzo colectivo de millones de personas abocados a la ruina por un desgobierno continuamente denunciado, por una gestión pésima, por una convicción más a la espera de lo que digan las urnas y sobre todo por el cómo quedarán en las revistas de moda luciendo modelos en los consejos de ministros, luciendo trapitos donde la crisis acuciante nos pasaba a todos los españoles una factura a medio plazo que aún estamos pagando. Una política de dispendio donde las rondas no las pagaba quien las pedía y los platos rotos no los repone quien debía.
Con todo eso, y todas esas facturas que por costumbre tienen en dejar en los cajones, viene ahora con la excusa de la memoria, la frase de tres meses de caos, ¿no será tal vez una inercia incontenible por una situación casi sin remedio? En fin, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
